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La UNAM vuelca nuevas miradas a 500 años de historia mexicana
Con México 500, un programa de más de 250 actividades, la máxima casa de estudios busca aportar nuevos ángulos históricos para, a decir del rector Graue Wiechers, revisar injusticias añejas como la sociedad patriarcal o la discriminación.
El México contemporáneo es resultado quizás de uno de los más entramados procesos históricos en el mundo, mismos que se gestaron en la época prehispánica pero tuvieron un punto de detonación en la caída de México-Tenochtitlan. Son vastas las perspectivas a partir de las que todavía resta mirar hacia nuestro pasado, desde los sistemas jurídicos, el sistema educativo, la religión, la medicina, las artes, la vida pública, los pueblos indígenas, por decir una mínima selección de posibilidades.
Hoy en día, en el marco de las conmemoraciones de un hecho histórico acaecido 500 años atrás que propició la fusión de más de dos culturas, es imprescindible echar miradas a tan trascendental suceso histórico y, a partir de este, los siglos que devinieron, desde ejes que en lo general habían sido desdeñados por la narrativa histórica oficial, como la pluralidad, la transdisciplinaridad, la inclusión, la perspectiva de género y la descentralización.
De esa magnitud es el ambicioso programa de conmemoraciones: México 500, que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) echó a andar desde febrero pasado pero cuyos pormenores se anunciaron de manera pública este martes bajo la responsabilidad como vinculante de la Coordinación de Difusión Cultural, pero con el vuelco a este cometido de todas las áreas de la máxima casa de estudios para conformar un programa de múltiples miradas ideológicas acordes con la libertad de cátedra de la institución.
El anuncio del programa corrió a cargo de la secretaria técnica de Vinculación Cultural y secretaria del Consejo de México 500, Paola Morán, quien estuvo acompañada por el rector de la institución universitaria, Enrique Graue Wiechers; el secretario general, Leonardo Lomelí; el coordinador de Cultura UNAM, Jorge Volpi, y los responsables de las distintas áreas universitarias.
La diversidad de perspectivas, indicó Morán, ha decantado en más de 250 actividades que se extenderán a junio de 2022, entre publicaciones, concursos editoriales, coloquios, seminarios, conferencias, memoria sonora, programas de radio y televisión; funciones de teatro y danza, conciertos, ciclos cinematográficos, actividades deportivas y hasta un videojuego.
“Decidimos ponerle México 500 para que fuera lo suficientemente amplio y pudiera acoger las voces más diversas y plurales. Creemos que esta conmemoración es el marco idóneo para pensarnos y repensarnos”, puntualizó Morán.
Por su parte, el rector Graue Wiechers consideró relevante “que desde el tizón de la diversidad de disciplinas se consideren con atención los grandes pendientes que como resultado de la fusión de culturas aún tenemos como nación. Ahí están, indudablemente, las desigualdades y las añejas injusticias que laceran y son muy profundas: la sociedad patriarcal y machista, las discriminaciones resultado de las preferencias sexuales, raza, color de piel o por condiciones sociales y económicas, entre muchas otras, que son un grave pendiente desde hace cinco siglos”.
Empero remarcó los grandes logros de este proceso histórico, tales como la prosperidad “obvia y notable”, el mestizaje, la nueva cultura, el idioma y las vastas expresiones artísticas y culturales. Instó a la población a sumarse en este esfuerzo de revisión, análisis y debate “que contribuirá, indudablemente, a trazar y diseñar un futuro basado en el entendimiento que permita el proyecto de nación que México merece”.
Monumentos y el uso político de las conmemoraciones
Consultado sobre la propuesta del Ejecutivo para conmemorar en este contexto los supuestos 700 años de la fundación lunar de México-Tenochtitlan, Jorge Volpi indicó:
“La universidad no tiene posiciones sobre las conmemoraciones hechas por el gobierno federal o cualquier otra institución. Lo que tenemos es justamente esta enorme riqueza y pluralidad. Desde luego existe la posibilidad de reflexionar no solamente de estos 500 años sino, sin duda, de los años anteriores. En áreas distintas tendremos reflexiones sobre las sociedades prehispánicas, de tal manera que esa riqueza y variedad es la que se refleja en el programa”.
Sobre el uso político de fechas conmemorativas, como el de la fundación y la caída del imperio mexica, así como la acción de cambiar nombres, monumentos y otros recordatorios de la efeméride para incorporarlos a una nueva narrativa, el doctor William Lee Alardin, coordinador de Investigación Científica, expresó:
“El uso político de las conmemoraciones siempre ha estado ahí (...) una pregunta podría ser si los monumentos, las calzadas o las plazas que llevan un nombre (alusivo a un momento o personaje histórico) invitan a reflexionar sobre el tema. No es lo mismo conmemorar a una persona o un acontecimiento poniéndole su nombre a la avenida más importante de una ciudad o colocando una estatua en un lugar prominente que decidir colocarla en un museo que reflexione sobre el tema. Esto no nada más pasa en México sino en todos los sitios. La historia inmediata después de sucesos como los que nos tienen discutiendo la acaban escribiendo quienes tuvieron mayor fuerza y 500 años después (esa historia) merece un nuevo balance, una reflexión sobre si vale la pena preservar ahí (los nombres y monumentos)”.
ricardo.quiroga@eleconomista.mx