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El Colegio Nacional abre muestra de fotografía urbana
Revelan el arte urbano que ocultan las cortinas de los negocios de 20 de noviembre a través de la lente de Héctor González Jiménez.
Las cortinas metálicas de los negocios de la avenida 20 de noviembre actúan con disimulo: durante el día permanecen retraídas, como celosas de un secreto que por lo general únicamente comparten por las noches, cuando poco parece haber de interesante en ese pasaje del Centro Histórico una vez que los locales han ocultado sus aparadores detrás de esos telones accidentados, que sólo hasta entonces dejan expuesta la iconografía que los grafiteros han plasmado sobre ellos.
El fotógrafo Héctor González Jiménez se ha encargado de desvelar esos testimonios de la noche con la exposición Cerrado (Imágenes trabajando), que fue coordinada por Juan Villoro y el pasado miércoles fue inaugurada en los pasillos y patios de El Colegio Nacional.
Se trata de la integración de 59 fotografías que el experimentado fotógrafo capturó durante sus recorridos noctámbulos por esta importante arteria del primer cuadro de la ciudad. En ellos se topó con que las cortinas de cantinas, librerías, zapaterías, perfumerías, pulquerías, antiguos cines para adultos y talleres fueron intervenidas por artistas urbanos con referencias iconográficas y textuales de la cultura popular mexicana, como los rostros ilustrados con aerosol de Chavela Vargas, Frida Kahlo, José Alfredo Jiménez, Javier Solís y algunos infiltrados como Edgar Allan Poe; pero también frases que han permanecido en la memoria colectiva a lo largo de las décadas, como la sentencia: “Reloj no marques las horas porque voy a enloquecer”, que Roberto Cantoral escribió en 1956; o la estrofa de Luces de Nueva York que inmortalizó La Sonora Santanera en la década de los años 60: “Fue en un cabaret donde te encontré bailando”.
Para dar referencia sobre el trabajo del fotógrafo en cuestión, Villoro reconoció en este a alguien que, a través de su lente, ha sido capaz de regalarle la ciudad misma.
“En algún momento me mostró esas imágenes captadas cuando las tiendas parece que no quieren ser vistas, cuando no están ofreciendo mercancías y cuando, de alguna manera, a traición, alguien las atrapa”, recordó y dio su reconocimiento a la disposición de El Colegio Nacional para concretar un cruce de culturas, porque, dijo, las categorías de la alta y la baja cultura ya son totalmente irrelevantes.
“Hay gente que sabe usar el sentimiento a través de la mirada y a esa extraordinaria y solidaria legión pertenece Héctor González Jiménez”, concluyó.