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La IA puede hacer crecer la economía mientras congela los salarios de oficina: Anthropic

El escenario de Anthropic prevé que la participación laboral en el ingreso caiga de 60 a 56.1% hacia 2030. En México, 48% de las empresas ya usa IA y 59% de las horas trabajadas incluye actividades técnicamente automatizables.

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Foto: Especial(Shutterstock)

Rodrigo Riquelme

La inteligencia artificial (IA) puede hacer que una economía produzca mucho más sin que ese crecimiento llegue en la misma proporción al salario de quienes trabajan frente a una computadora. Un nuevo estudio del Anthropic Institute calcula que, bajo uno de sus escenarios para Estados Unidos, el PIB sería 8.3% mayor hacia 2030 gracias al avance de la IA, mientras el salario de los trabajadores más expuestos a esta tecnología quedaría prácticamente estancado frente a la trayectoria que habría seguido sin ella.

El escenario estimado por Anthropic contempla una expansión económica considerable. Hacia 2030, Estados Unidos crecería a una tasa anual de 5.4%, frente al 2% que los investigadores utilizan como referencia para una economía sin los efectos adicionales de la IA. A pesar de esa aceleración, los salarios de las ocupaciones cognitivas quedarían 0.3% por debajo de la trayectoria esperada. Para los demás trabajadores, el resultado sería distinto, con remuneraciones 5.9% superiores.

Anthropic incluye dentro del trabajo cognitivo una parte amplia de las ocupaciones profesionales y administrativas. Ahí entran buena parte de las personas cuyo trabajo diario depende de procesar información con una computadora. El estudio parte de la idea de que un empleo está compuesto por muchas tareas distintas. Una IA puede encargarse de algunas mientras una persona conserva el resto, de modo que el efecto aparece primero dentro de los puestos antes de observarse como desaparición de empleos completos.

El escenario que produce ese resultado es denominado sustancial. Para 2030, la IA interviene efectivamente en 12% de las tareas de toda la economía. En aquellas actividades donde se utiliza, la productividad aumenta alrededor de 57 por ciento. La mayor parte de esas tareas pasa a ser ejecutada directamente por sistemas de IA y una proporción menor continúa en manos de trabajadores asistidos por la tecnología.

El resultado permite que las empresas produzcan más con una cantidad menor de trabajo en ciertas actividades. Ese aumento de productividad impulsa el PIB. El salario depende de otra parte del proceso, relacionada con quién realiza finalmente las tareas y recibe el ingreso generado por ellas.

Economía crece más que salarios

La diferencia se observa en la distribución del ingreso del propio modelo. Antes del avance de la IA, Anthropic asigna 60% del ingreso al trabajo y 40% al capital. En el escenario sustancial, la participación de los trabajadores baja a 56.1% hacia 2030 y la del capital sube a 43.9 por ciento. En cuatro años, cerca de cuatro puntos porcentuales del ingreso cambian de lado mientras la economía continúa creciendo.

El capital en este caso incluye los recursos que permiten sustituir parte del trabajo humano mediante tecnología. Conforme las empresas automatizan más tareas, necesitan invertir más para ejecutarlas de esa manera. El estudio calcula que el volumen de capital termina 13.8% por encima de la trayectoria que habría seguido sin el impulso de la IA.

Eso ayuda a explicar por qué un crecimiento rápido del PIB puede convivir con salarios de oficina que avanzan poco. Una parte de la mejora obtenida mediante la tecnología termina reflejada en mayores ingresos asociados con el capital. La economía crece aproximadamente al doble de su ritmo habitual y los salarios de los trabajadores del conocimiento permanecen planos, mientras otros trabajadores registran incrementos.

En el mismo escenario, la cantidad de personas empleadas en ocupaciones cognitivas cae 3.9% respecto de mediados de 2026. La tasa de desempleo entre esos trabajadores llega a 4.5% en 2030. Parte de quienes salen de esos puestos se desplaza hacia otras actividades, donde el trabajo humano se vuelve relativamente más escaso y los salarios aumentan.

El estudio encuentra además que la cantidad de capital disponible modifica cuánto de la productividad se termina reflejado en los sueldos. Cuando el capital puede expandirse con facilidad, el salario promedio recibe una porción mayor de la mejora. Cuando esa capacidad crece lentamente, el rendimiento del capital aumenta y los salarios capturan una fracción menor. En una variante del escenario sustancial con menor disponibilidad de capital, el PIB termina 6.4% por encima de la referencia y el salario promedio queda 1.6% por debajo.

México aumenta uso de IA

El modelo fue construido para Estados Unidos y sus porcentajes salariales no pueden trasladarse directamente a México. Los datos mexicanos muestran, sin embargo, que la incorporación de IA a las empresas ya tiene una escala suficiente para empezar a seguir su relación con la productividad y las remuneraciones.

Alrededor de 550,000 empresas mexicanas comenzaron a utilizar IA durante los 12 meses previos a agosto de 2026, de acuerdo con un estudio de Strand Partners para Amazon Web Services. La adopción pasó de 38 a 48% de las compañías y el número de negocios usuarios superó 2.5 millones. Entre las empresas que ya emplean la tecnología, 88% reportó mejoras de productividad. Al mismo tiempo, 46% reconoció que todavía carece de una forma confiable para medir el retorno de esa inversión.

El mercado laboral mexicano también presenta una exposición amplia. McKinsey Global Institute calculó que 59% de las horas laborales realizadas actualmente en México corresponde a actividades que podrían automatizarse con tecnologías disponibles. La estimación se refiere a tareas dentro de cada puesto y alcanza un valor económico potencial de hasta 204,000 millones de dólares anuales hacia 2030 bajo su escenario intermedio de adopción.

La distribución actual del ingreso ofrece otro punto de referencia. En el primer trimestre de 2026, las remuneraciones de los asalariados representaron 30.8% del PIB de México, según el Inegi. Esa proporción pertenece a una metodología distinta de la utilizada por Anthropic y, por ello, funciona como una serie para seguir la evolución mexicana en lugar de como una comparación directa con Estados Unidos.

Los autores de Economic Scenarios for Transformative AI presentan sus resultados como escenarios sujetos a distintas velocidades de adopción y automatización. Casi toda la separación entre sus posibles futuros aparece después de 2027. En el escenario sustancial, la IA permite producir mucho más en 2030, mientras una parte considerable de quienes realizan trabajo de oficina recibe un incremento salarial muy inferior al crecimiento de la economía.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

Rodrigo Riquelme

Reportero de Tecnología

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