“Solemos pensar en la pandemia como el surgimiento de la salud digital, pero lo que hemos visto en el contexto de la medicina digital va más allá de las consultas virtuales. La digitalización de la salud y la conjunción de las consultas virtuales, como los sensores remotos y la capacidad de hacer un monitoreo remoto”, dijo Amy Abernethy, comisionada principal adjunta y directora interina de Información de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos.

Durante un panel sobre la modernización del sector salud durante el 2020 que se llevó a cabo en el CES 2021, la directiva de una de la agencia estadounidense recordó que en la edición pasada de ésta que es considerada la feria de tecnologías de consumo más grande del planeta, la dependencia anunció que no sólo había puesto en marcha el inicio de un plan de modernización del sector salud en Estados Unidos, sino que en 2020 comenzaría otro proceso de modernización de datos, ya que el 2020 sería el año de los datos, al menos para la FDA.

“Enero de 2020 ya mostraba muchas señales de lo que iba a pasar y realmente nos enfocamos en nuestra planeación estratégica en torno a los datos y a aprender de la pandemia (de Covid-19) lo que teníamos que hacer en el futuro”, dijo Abernethy.      

La funcionaria aseguró que entre los aprendizajes que ha obtenido de la pandemia está el empoderamiento de los individuos para poder monitorear su propia salud y de ser capaces de comunicar los resultados a través de un medio digital. En relación con el plan de datos, Abernethy dijo que la dependencia se había dado cuenta de que no sólo era importante la forma en la que se administran los datos sino la forma de compaginar las bases de datos y añadir nueva información con el fin de escalar su operación. 

“Aprendimos mucho de la interoperabilidad de los datos, de la agregación y de la habilidad de usar los datos”, dijo.

De forma similar procedió la Asociación de Tecnologías de Consumo (CTA) que organiza el CES 2021 y que durante el 2020 formó una fuerza de tarea dedicada a investigar la forma en la que la tecnología y los grupos vinculados a la tecnología podrían colaborar para identificar mejores prácticas, lecciones aprendidas que pueden ser aplicadas a futuras pandemias. 

David Rhew, director médico y vicepresidente de salud global de Microsoft y también miembro de esta fuerza de tarea de la CTA, dijo que el grupo decidió enfocarse en dos áreas principales: la interoperabilidad de los datos de salud y la salud digital. Rhew añadió que durante 2020, las dudas y los problemas generados por la pandemia de Covid-19 se acercaron mucho a las oficinas de Microsoft en Seattle, en el estado norteño de Washington. 

“Muchos de los individuos estaban haciendo preguntas y tenían muchas preocupaciones acerca de si tenían que ir al doctor o hacerse una prueba de detección de Covid-19. Esto rebasó al sistema de salud y lo que aprendimos es que cuando no tienes infraestructura de salud que ayude a satisfacer las necesidades de las personas, eso nos permite escapar de los modelos tradicionales y desarrollar tecnologías que permitan evitar personas sanas a salas de urgencias u hospitales”, dijo.

No obstante, para Alexander Garza, director de Salud Comunitaria SSM Health, un sistema de atención médica automatizada, aún quedan muchos retos para la infraestructura de datos del sistema público de salud en Estados Unidos. “No teníamos una infraestructura confiable; no podíamos recabar datos en tiempo real. El sistema de salud estaba ciego cuando se trataba de ver datos de laboratorios privados y otras instituciones de este tipo”, dijo. 

Pero para Rhew, uno de los aprendizajes que ha dejado la pandemia es la necesidad de centralizar cierta respuesta para después descentralizarla, con el fin de atender los mensajes clave que los individuos y el sistema de salud están enviando. “Esto permite que cada organización funcione de manera independiente pero con guías de trabajo; además de que la interoperabilidad es esencial para este tipo de tareas; es decir trabajar con estándares comunes”.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx