Una industria incipiente. Así describe Gonzalo "Phill" Sánchez, experto y cofundador del portal Motor de Juegos, a la industria de los videojuegos en México.

Poca experiencia, escasas prestaciones laborales o un bajo nivel de publicación de títulos respecto a los que se crean son algunas características que imperan en el ecosistema del desarrollo de videojuegos, revela el Reporte 2011 de la industria, publicado por Motor de Juegos y dado a conocer durante el festival Cromafest.

El análisis, basado en 145 encuestas a participantes en el desarrollo de videojuegos en México, revela que casi 80% de los consultados no tienen más de cuatro años dedicados al estudio y desarrollo en una industria que hace 40 años inició formalmente con la aparición de la consola Atari.

Y los que ya han concretado algún proyecto de este tipo, muy pocos logran llevarlo al mercado, pues mientras que 60% dijo haber desarrollado a lo largo de su carrera entre uno y cinco videojuegos, más de 80% de los encuestados no ha publicado un solo título.

También se observa que más de 80% de la comunidad de desarrolladores no cuenta con prestaciones como seguro médico, vacaciones pagadas, aguinaldo, fondo para el retiro, bono por desempeño, bono anual o ayuda para despensa.

Para "Phil" Sánchez, este escenario, más que desalentar al talento local, representa una oportunidad para ingresar a un mercado que en México está valorado en 1,200 millones de dólares -5.5% del total de Estados Unidos-, de acuerdo con cálculos de la firma de análisis especializado Newzoo.

Aunque, dijo, se deberá hacer un gran esfuerzo para incrementar la calidad de las producciones mexicanas, así como el talento capaz de competir a nivel internacional.

"Va a haber más oportunidades pero también van a ser más exigentes. Sí ha habido muchos movimientos que han hecho crecer a esta industria, pero se está buscando gente que tenga más experiencia y que hayan demostrado que tienen capacidades a nivel internacional", afirmó.

El capítulo inicial de la historia del videojuego como industria data de 1972 con la llegada de Atari, empresa de Estados Unidos que desarrolló la primera consola que se conectaba a la televisión y que popularizó el ping-pong electrónico "Pong".

Cuatro décadas después, el valor del mercado de esta industria en Estados Unidos asciende a 21,600 millones de dólares -supera el PIB de países como Madagascar o Nicaragua- donde el 48% de su población son jugadores activos o "gamers", de acuerdo con Newzoo.

julio.sanchez@eleconomista.mx

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