En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, El Economista ha buscado la voces de mujeres expertas en el campo de las tecnologías de la información y comunicación, para conocer los logros y los retos que aún hay en México para lograr una mayor inclusión en la industria y que se pueda alcanzar una mayor equidad en los diferentes niveles de la sociedad.

Myriam Cosío, es directora de Operaciones de Clip. Cuenta con la licenciatura de Ingeniería en Sistemas Electrónicos y Eléctricos por la Universidad Anáhuac de México. Además, estudió las maestrías en Administración de Negocios y Tecnología e Innovación por parte del Instituto Tecnológico Autónomo de México y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Brandemburgo, respectivamente.

—¿Qué han logrado las mujeres hasta el momento en México?

—Ha sido algo de muchos años, pero lo más importante que hemos logrado es establecer las bases para una igualdad con libertad. ¿Qué significa eso? Podemos ser lo que queramos ser. Yo estudié ingeniería y entré en 1987 a la carrera, y éramos tres mujeres y muchísimos hombres, pero lo más importante es que cuando yo le dije a mi familia que quería estudiar ingeniería, algunos primos que tenían mi edad me decían “¡Cómo crees, esa es carrera de hombres!”. La única que me apoyó fue mi mamá y me dijo: “Tú estudias lo que tú quieras”. Hoy en día eso ya no lo ves, tú puedes escoger como mujer lo que tú quieras y nadie te va a estar preguntando ¡cómo se te ocurre! ¿Por qué digo con libertad? Porque al final es nuestra decisión. Si queremos quedarnos en casa y ser mamás también es nuestra decisión.

—¿Qué falta por conseguir?

—Faltan dos grandes cosas: permearlo y hacerlo más. ¿Qué significa permearlo? A pesar de que las bases están ahí, hay mujeres que todavía no lo saben, que todavía no lo ejercen voluntariamente entonces creo que falta permearlo en segmentos, realidades, áreas o familias que todavía no lo hacen.

También hay que incluir al otro gran actor. ¿Quién agrede a las mujeres?, ¿quién discrimina a las mujeres? Generalmente son los hombres y quiénes son muchas veces los grandes ausentes de esta discusión, los hombres. También falta darlo a conocer en el otro género. Nosotras ya no lo creímos. Falta que todo el mundo se lo crea.

—¿Cuáles son actualmente los problemas más severos a los que se enfrentan las mujeres en México?

—El problema es que justamente no se ha difundido lo suficiente. ¿Por qué? Si me preguntas, ¿cuál es el origen de todo esto? Es la educación. Se trata de que llegue a los hogares y que las mismas mujeres sepamos que es nuestra responsabilidad educar a nuestras hija y a nuestros hijos con una mentalidad de libertad e igualdad. Somos nosotras. Si a nosotras nos interesa, nosotras tenemos que educar en casa con esos principios.

—¿Qué aportan actualmente las mujeres en México y qué no han podido aportar?

Somos el 50% de la población y sabemos que las mujeres, en principio, ante una situación complicada salimos adelante. Creo que hemos aportado muchísimo. Aportamos en la economía, en el trabajo, en la educación, en el emprendimiento, en la generación de empleo, en la función pública y en las empresas, cada vez somos más mujeres y sobre todo cada vez más en los puestos de toma de decisiones. Aun así, falta más de lo mismo.

—¿Qué le toca hacer al gobierno, a la sociedad civil y a la iniciativa privada?

—Nos toca alinearnos en los principios de las mujeres y ahí empezar. Atacar sí los temas de seguridad, porque es algo muy complicado y muy grave, pero ese es el corto plazo. Si queremos que sea algo que trascienda a las generaciones, tiene que ser de largo plazo y saber que todo cae en la educación. Además, tiene que ser un programa transexenal, que no cambie porque cambia el gobierno.

—¿Qué hace falta cambiar en la industria tecnológica para incluir a más mujeres?

—Creo que nos faltan más ingenieras, más chicas que decidan dedicarse a desarrollar. Hay y son muy buenas. Tienen una capacidad analítica impresionante. En general, lo que yo veo con muy buenos ojos en esta industria es que, en general, está abierta a tener mujeres en cualquier nivel dentro de las empresas. Tenemos que arroparlas en la organización y ayudarlas a crecer, entendiendo además que la realidad de cada una es distinta.

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