Cuando, en 2013, Google comenzó a abandonar el Extensible Messaging and Presence Protocol (XMPP) como la base de su servicio de mensajería instantánea Google Talk, la compañía californiana retrocedió en su camino hacia lo que ella misma ha dicho es su objetivo principal: “hacer que la información sea universalmente accesible”. En los últimos años, Google ha lanzado aplicaciones como Google Hangouts, Google Allo, Google Duo y Google RCS, opciones de mensajería o videollamadas que se corresponden con la definición de lo que se conoce como los jardines vallados (walled greens) de la web.      

Google no está sola. La mayoría de las grandes compañías de la internet social o web 2.0 se ha decantado por erigir plataformas cerradas cuyo objetivo principal es la recolección y el análisis de los datos de sus usuarios -casi siempre con fines publicitarios-, así como la captación de la atención de los mismos, factores que definen los jardines vallados, como los llamó Tim Berners Lee, el creador de los que quizá sean los protocolos de comunicación más importantes de la red HTTP, HTML y del identificador URL, los cuales hicieron que la web fuera universalmente accesible.   

En un artículo publicado en la revista Scientific American en el 2010, Berners Lee advirtió que la red, tal y como la conocemos, estaba siendo amenazada desde distintos frentes, entre los que se encontraban las redes sociales, las cuales ponen en riesgo los principios de equidad sobre los cuales se levantó la world wide web. 

“La red como la conocemos está siendo amenazada de diferentes formas. Algunos de sus habitantes más exitosos han comenzado a abandonar sus principios. Los grandes sitios de redes sociales están bloqueando la información publicada por sus usuarios del resto de la Web”, escribió Berners Lee en su artículo.

En esto coincide Jacobo Nájera, investigador de Enjambre Digital, para quien servicios como Instagram, Whatsapp y Google RCS son la evidencia de que los gigantes de internet están abandonando la arquitectura sobre la cual se levantó la red de redes en pos de un modelo de negocio más lucrativo. 

De acuerdo con Nájera, el diseño inicial de la arquitectura de internet fue pensado para que cada nodo de la red tuviera la misma capacidad para crear, transmitir y recibir mensajes, lo que se consiguió con la creación de los protocolos en los que se basan prácticamente todas nuestras comunicaciones, como el Simple Mail Transfer Protocol (SMTP), que sirve para enviar y recibir correos electrónicos, o el protocolo de transferencia de hipertexto (HTTP), para transmitir información en la world wide web.

En un primer momento, internet surgió en un contexto militar. Con la inclusión de la academia y de otros sectores a la red, se creó un ecosistema de colaboración que buscaba la estandarización de las comunicaciones a través de internet mediante protocolos que permitían que cualquier nodo pudiera crear, transmitir y recibir paquetes sin la necesidad de una infraestructura especial.

La aparición de plataformas como el buscador de Google, de redes sociales como Facebook y Twitter, así como de servicios de mensajería como Whatsapp, supuso que el uso de la red se enfocara en la recopilación y almacenamiento de los datos de sus usuarios. Más recientemente, a esto se ha sumado lo que se conoce como la economía de la atención, cuyo objetivo es focalizar la atención de los usuarios hacia entornos cerrados.

“Desde la perspectiva del diseño de la tecnología, las empresas dominantes de internet han abandonado los principios iniciales de su arquitectura para construir plataformas enfocadas en capturar el tiempo y la atención de las personas. Hay una batalla por ver quién logra captar la atención de la gente. Es decir, yo quiero que estén dentro de mi aplicación y que no salgan de ella, y esto tiene que ver con la elección de un modelo por parte de los servicios más importantes dentro de internet, por lo que el modelo de negocio está cambiando su arquitectura”, dijo Jacobo Nájera.

De acuerdo con el investigador de Enjambre Digital, el problema se agrava cuando los operadores de servicio de internet, como América Móvil, AT&T y Telefónica, en el caso de México, dan preferencia a ciertas aplicaciones sobre otras para que utilicen su infraestructura, ya sea a través de restricciones a la velocidad de los servicios o de la disminución de los costos de los mismos.

Este puede ser el caso de los productos que varios operadores de internet móvil ofrecen, con acceso a ciertas aplicaciones sobre otras de forma “gratuita”. Muy frecuentemente se observan promociones de acceso a redes sociales, como Facebook y Twitter, y a aplicaciones de mensajería instantánea, como Whatsapp, que excluyen a otros servicios que si bien no son tan utilizados por los usuarios, en muchos casos mantienen los principios bajo los cuales fue fundada la world wide web.

El nuevo servicio Google RCS, el cual habilita en los sistemas de mensajería tradicional (SMS) opciones como el envío de mensajes multimedia o la creación de grupos, da un paso más allá en la construcción de los jardines vallados de la web.

Hasta el pasado 26 de febrero, de acuerdo con la Asociación del Sistema Global para las Comunicaciones Móviles (GSMA, por su sigla en inglés), 22 operadores de 17 países y varios fabricantes de equipos originales habían acordado realizar la interconexión para sustituir los mensajes de texto tradicionales (SMS) por lo que se conoce como Rich Communication Services (RCS), a través del servicio Jibe RCS de Google.

Esto quiere decir que Google, una de las compañías de internet más grandes del mundo, en alianza con los proveedores del servicio y los fabricantes de teléfonos inteligentes (smartphones) y tabletas, han establecido un servicio de comunicación único y excluyente que solo servirá para aquellos dispositivos que cuenten con un sistema operativo Android en sus versiones más recientes, esto para favorecer la comunicación entre cualquier empresa y sus consumidores. De nuevo, el modelo de negocio afecta la arquitectura de la red de redes.  

Para el investigador de Enjambre Digital, esto vulnera los principios de la neutralidad de la red, los cuales, en el caso mexicano, están protegidos por el artículo 145 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, cuyo segundo inciso hace referencia a la no discriminación, es decir que “los  concesionarios  y  los  autorizados  a  comercializar  que  presten  el servicio  de  acceso  a  Internet  se  abstendrán  de  obstruir,  interferir,  inspeccionar,  filtrar  o discriminar contenidos, aplicaciones o servicio”, según consta en la regulación. Esta vulneración de los derechos de los usuarios de la red se hace extensiva al derecho a la privacidad -los datos de los usuarios no son almacenados por ellos mismos, sino por las compañías que ofrecen estos servicios- e incluso afectan derechos vinculados a la competencia, debido a que hay otros servicios que no tienen la capacidad de competir contra estas alianzas.   

Pese a que ninguno de los servicios de mensajería instantánea que Google ha lanzado en los últimos años ha logrado el éxito que sus competidores sí han registrado, con Google RCS, la compañía sigue apostando por la centralización de servicios dentro de la web, con lo que también sigue alejándose de su objetivo de ofrecer acceso a la información en todo el mundo, con lo que abandona cada vez más el diseño de la arquitectura bajo la cual fue creada la red.

“Si abandonamos una arquitectura que en su diseño permite la cocreación de internet, si la empezamos a abandonar y es abandonada por los propios operadores, el número de personas que tienen la capacidad para contribuir al desarrollo de internet se verá reducido”, dijo Jacobo Nájera.

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