Francia me dejó en visto. Quise aprender la lengua de Rabelais, Voltaire, Baudelaire y Tin Tin, pero me dejó en visto. A algunos más les dijo que se acercaran a su escuela de francés más cercana, pero a mí ni eso. Francia me dejó en visto.

Este lunes 21 de septiembre los institutos culturales que dependen del Ministerio de Exteriores de Francia lanzaron la campaña digital #plusloin, con la que el país europeo busca “promover el aprendizaje del francés entre los jóvenes de 18 a 25”. 

El plan del gobierno francés, que como slogan lanza la pregunta: ¿Hasta dónde llegarías con la lengua francesa?, incluye un sitio web, una campaña en redes sociales pero sobre todo, promete que un hablante francófono que vive en mi país se pondrá en contacto conmigo una vez que yo mande un mensaje de WhatsApp al número +33 6 99 82 13 75. Así podría empezar a practicar una nueva lengua sin siquiera salir de casa.

De acuerdo con la página de la campaña, lo mismo podrían hacer los habitantes de otros 34 países de todo el mundo, además de México,   

Nada podía salir mal. Con emoción, registré el número en mi teléfono; abrí WhatsApp y seleccioné a mi nuevo contacto. Lancé un tímido: “Hola, quiero aprender francés” que no tuvo respuesta. Esperé algunos minutos; pensaba: “a lo mejor mi nuevo amigo francófono tiene muchos nuevos amigos mexicanos que atender. No debo ser el único que quiere aprender francés”.

Más de 20 minutos después, la respuesta seguía sin llegar. Me atreví a escribir “Bonjour” y a colocar un emoji de una mano en posición de saludo. Mi idea era que tal vez mi nuevo amigo no sabía nada de español, así que un “Buenos días”, en francés, al lado del símbolo occidental de saludo podrían ayudar a descongelar el hielo en el que se había sumido la conversación. Pero no fue así.

No sabía qué había hecho para merecer semejante desatención. El rechazo quizá se debía a que ni de chiste tengo entre 18 y 25 años, pero ¿cómo podría saber algo así mi nuevo amigo con tan sólo un mensaje de WhatsApp? No, debía ser otra cosa. Una que no alcanzo a entender. De todos modos, eso no me da derecho a ser grosero, por lo que, más de una hora después de haber iniciado la conversación, la terminé despidiéndome de mi nuevo amigo imaginario con un “Au revoir”.                   

Comment vas-tu?

Al parecer, todo fue un malentendido. Después de pocos minutos de mi despedida, Francia respondió a mis mensajes. Bueno, no fue Francia, sino Martin.

De acuerdo con Toufik El Madiouni, encargado de Comunicación y Prensa del Instituto de Francia en América Latina (IFAL), el nuevo servicio a través de WhatsApp fue víctima de su propio éxito, pues la iniciativa recibió más de 4,000 mensajes en un solo día para México, lo que coloca al país como el que más mensajes recibió en el mundo.

“No esperábamos tantos mensajes y estamos readaptando nuestra organización para poder responder a tod@s en menos de un día”, aseguró El Madiouni, quien explicó que quienes responden a todos estos mensajes no son programas automatizados (bots) sino que se trata del equipo de la red cultural francesa en México. 

Mi nuevo amigo francófono me saludó con un: Bonjour! Comment vas-tu? Parles-tu français? (Hola, ¿cómo estaś? ¿Hablas francés?) A lo que respondí que no, porque si fuera así, no estaría buscando aprenderlo vía WhatsApp.

El problema con Martin es que de las siguientes 10 frases y preguntas que lanzó a través de WhatsApp, sólo dos fueron en lengua francesa: Comment t’apelles-tu? (¿Cómo te llamas?) y Enchanté Rodrigo! Je m’appelle Martin! (Encantado Rodrigo! Yo me llamo Martin), para presentarse.

Además de un conjunto de preguntas sobre las lenguas extranjeras que conozco o sobre si he viajado a algún país francófono, lo siguiente que recibí de Martin, en español, fueron una serie de invitaciones para acudir a los diferentes centros culturales franceses en la Ciudad de México —cuando estos vuelvan a abrir sus puertas— o a acudir a los cursos de francés en línea.    

Cuando le pregunté a mi amigo sobre la experiencia de aprender y practicar con hablantes francófonos, Martin me respondió que algunas de las Alianzas Francesas ofrecen talleres de conversaciones para practicar el idioma y que, en ocasiones, estos talleres cuentan con requisitos, lo que le agradecí.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx