Hay una correlación directa entre la falta de conectividad a servicios de telecomunicaciones y la desigualdad social que afecta a ciertos grupos de la sociedad en México. Esta es la conclusión del estudio “Una propuesta para cerrar la brecha digital en México: una visión de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro” realizado por un equipo de trabajo de la Global Economics Group y la London School of Economics.

El estudio, que fue financiado por el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, el cual representa a empresas como AT&T y Telefónica en México, parte de la premisa de que “cuando no se rompen las condiciones iniciales de desigualdad, los cambios tecnológicos se perpetúan y profundizan”.

Según los resultados del análisis, los estados de la República en donde hay un mayor porcentaje de hogares sin conexión a internet, como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Tabasco son al mismo tiempo aquellos estados en donde una mayor proporción de la población vive en estado de pobreza.

 

Elisa Mariscal, directora de Global Economics Group, aseguró que la propuesta del estudio es un modelo que combine el fomento de inversión de operadores privados hacia zonas en donde no hay ningún tipo de conectividad, al mismo tiempo que una política que conecte a comunidades focalizadas, la cual entra en relación con lo que se ha propuesto en el Programa de Cobertura Social, presentado por la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) el 1 de octubre pasado.  

La propuesta del estudio se alinea con lo que se asentó en el Programa de Cobertura Social, presentado por la Secretaria de Comunicaciones y Transportes, pues el programa del gobierno federal para cumplir con su objetivo de brindar cobertura de internet a 95% de la población mexicana contempla la focalización de la política publica en 10,674 localidades en los 32 estados que carecen de servicios de banda ancha fijos y móviles y a las que se considera zonas de atención prioritaria.

“Tener internet no significa usar internet”  

“Simplemente tener conectividad no implica usar conectividad”, dijo Mariscal en la presentación del estudio, que reveló que de las personas que si cuentan con cobertura de servicios de banda ancha móvil o fija, 41% dijo que no usa internet, de las cuales a su vez 21% dijo que no lo usa porque no le interesa.

“Hay un problema de adopción y de educación digital que necesita irse cerrando porque no sirve de nada hacer un esfuerzo grande por cubrir si no está siendo utilizado el servicio”, dijo y agregó que la brecha de demanda, es decir la diferencia de adopción de estos servicios entre distintos grupos sociales, se explica por una serie de variables, como el ingreso, el género, la edad y escolaridad, entre otros.

Otro de los aspectos que mostró el estudio es que si bien Chiapas es uno de los estados con menor grado de cobertura de internet en el país, la entidad no es la que registra un menor nivel de adopción, lo que si ocurre en el caso de Tlaxcala, Puebla o Michoacán. “El problema de cobertura y de demanda no es igual y no van de la mano”, dijo Mariscal.

Eliminar desventajas de quienes no tienen cobertura a servicios de banda ancha, igualar oportunidades, reducir la discriminación, generar beneficios de manera desigual en favor de los más vulnerables y generar microdatos o datos desagregados que impidan que se sigan asignando recursos a “promedios”, que no son los objetivos de la política publica.

Brechas de cobertura, acceso y apropiación

Al respecto, Gabriel Contreras, comisionado presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), habló de que el instituto cuenta con una calculadora de probabilidad de adopción de Tecnologías de la Información y la Comunicaciones que considera las variables mencionadas por Mariscal durante su exposición.

Contreras llamó la atención sobre el dato mostrado por la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019 según el cual 37% de la población que no usa internet por falta de recursos económicos, mientras que solo 2% no se conecta porque no tiene servicio. “La gente no se conecta porque no tiene dinero”, dijo Contreras.

De acuerdo con el Banco de Información de Telecomunicaciones (BIT) del IFT, en México existe un 84% de cobertura poblacional con tecnología 4G por banda ancha móvil y de 88.4% con 3G. De acuerdo con The CIU, hacia finales del 2018, sólo 42.8% de los usuarios de teléfonos inteligentes en México tenía un dispositivo con capacidad para conectarse a las redes 3G o 4G, mientras que 44.5% de los usuarios tenía un teléfono que sólo podía conectarse a redes 3G y 12.7% uno con conexión a redes 2G.

Esto quiere decir que aunque hay una cobertura de conectividad con tecnologías 3G y 4G para ocho de cada 10 mexicanos, sólo cuatro de cada 10 usuarios de teléfonos móviles tienen un dispositivo con capacidad para conectarse a una de estas redes.

El comisionado presidente del IFT dijo que además de las brechas de conectividad y acceso, existe en México una brecha de apropiación, ya que la mayoría de las personas se conectan con fines de entretenimiento mientras que muy pocas participan del comercio electrónico o realiza transacciones digitales.

Con información de Nicolás Lucas.

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