Los datos se han convertido en una materia prima más de distintas industrias. El análisis de grandes cantidades de información sirve lo mismo para supervisar un proceso de manufactura que para determinar cuándo es mejor hacer la siembra. Las bases de datos también se están convirtiendo en el material de artistas que usan como herramientas el aprendizaje automático y la inteligencia artificial.   

Anna Ridler es uno de estos artistas. Su trabajo con la inteligencia artificial se ha presentado en ferias y festivales de arte de todo el mundo y recientemente ganó un 2018-2019 Dare Art Prize -entregado por la compañía Opera North y el Instituto Cultural de Leeds de Reino Unido-, por la pieza Mosaic Virus, que busca establecer un paralelismo entre los cambios en el precio de la criptomoneda bitcoin y la burbuja de los Tulipanes en la Europa del siglo XVII.

Anna es una artista que vive y trabaja en Londres. Estudió lengua inglesa y literatura y, según sus propias palabras, siempre ha estado interesada en el dibujo y la pintura, pero también en la tecnología y en las bases de datos y el big data. Antes de comenzar a utilizar el machine learning, Anna trabajó en proyectos como Wikileaks: A love story y No Replacements Found, con materiales de Wikileaks y otras bases de datos.  

El machine learning o aprendizaje automático en español es la rama de la inteligencia artificial cuyo objetivo es desarrollar modelos de aprendizaje para las computadoras.

“Cuando comencé a usar machine learning encontré que era algo con lo que podía reunir todo esto en lo que estoy interesada en una sola cosa”, dijo la artista en entrevista con El Economista. “No llegué tanto desde el punto de vista técnico, con el algoritmo, sino desde los sets de datos y entrenamiento y mi trabajo está del lado de la construcción de datasets, por lo que fue algo natural empezar a usar machine learning”.

Mosaic Virus es un video generado mediante un algoritmo de machine learning que muestra una floración de tulipanes cuya apariencia está controlada por el precio del bitcoin. En la década de los 30 del siglo XVII, en Europa y más específicamente, en Holanda, se desató un fenómeno conocido como la Burbuja de los Tulipanes en la que una sola de estas flores podía llegar a valer lo mismo que una casa. Mosaico es el nombre del virus que produce las líneas de los pétalos de los tulipanes que aumentaron su demanda y fomentaron la especulación sobre sus precios entre las personas. En la obra de Ridler, las líneas siguen el valor de bitcoin, lo que evidencia la fluctuación del mercado de esta criptomoneda.

Ridler tomó 10,000 fotografías de tulipanes en su etapa de floración en Holanda. Luego etiquetó cada imagen según las características del tulipán y esta es la información con la que alimentó el algoritmo de machine learning que compara las líneas de los tulipanes con el precio del bitcoin.  

Ridler aborda su trabajo con el machine learning desde distintos frentes. El más inmediato es aquel en el que la artista evoca la burbuja de los Tulipanes usando tecnologías que desde su perspectiva también están dentro de una burbuja. “Una de las razones por las que elegí usar machine learning es que si ves cómo hablan los periódicos de esta tecnología y cómo están invirtiendo en ella muchas empresas, podemos decir que la inteligencia artificial es en sí misma una burbuja”, dijo.

También le interesa la impermanencia de sus herramientas de trabajo, ya que los algoritmos y las bases de datos que utiliza son actualizadas y modificadas todo el tiempo. “Esto hace que cada algoritmo tenga su propia estética y me gusta trabajar con cosas que están cambiando y mejorando al mismo tiempo, porque a veces las imágenes mejoran de una forma en la que no me gusta y estoy interesada en  la imperfección que surge al usar machine learning. Mucha gente usa el machine learning para eficientar procesos hasta la perfección, pero eso no me interesa, me llaman la atención los errores”.

Esta predilección por los errores y las imperfecciones es una muestra de que lo que la artista intenta hacer no es optimizar o perfeccionar sus obras de arte, sino más bien ampliar las consecuencias de sus decisiones a la hora de crear una obra, sea un dibujo o una fotografía y que la pieza sea un conjunto de pequeños proyectos en los que el machine learning y la inteligencia sean sólo una herramienta, un paso del proceso, al igual que el dibujo.  

“El dibujo es una parte fundamental de un lenguaje visual y creo que es realmente interesante porque cuando estás dibujando se trata de entrar en un proceso,  porque se van tomando una serie de decisiones sobre qué incluir, qué enfatizar y también puedes juntar distintos tiempos y espacios en una imagen”, dijo.

En sus obras sobre El hundimiento de la casa Usher, cuento del escritor estadounidense Edgar Allan Poe sobre el que Ridler hizo alrededor de 300 dibujos, la artista “enseñó” su forma particular de dibujar a un algoritmo de aprendizaje automático.  “En este caso en particular, le enseñé a hacer unas cosas muy bien y otras mal, porque yo quería recrear la decadencia y la destrucción sobre la que habla la historia de Edgar Allan Poe”, dijo. El resultado es una animación de más de 12 minutos hecha por una inteligencia artificial.

De acuerdo con la artista británica, su intención al usar machine learning como parte del proceso de arte es empujar las asociaciones del machine learning y luego combinarlas con las del dibujo o la fotografía y observar si ambas funcionan juntas o si crean tensiones.

“Cuando hablas de machine learning, las decisiones ya no son tomadas para un dibujo en particular, se trata más bien de las decisiones que tomas cuando creas tu set de datos, qué dejas dentro y qué sacas. Es lo mismo que por lo que estoy interesada en el dibujo, pero en lugar de tener una escala de un dibujo tienes una escala de 300 o 400 dibujos. Las cosas que dejas dentro o fuera se amplifican, porque los errores, las imperfecciones y los aciertos no sólo se manifiestan en una imagen sino en todas las que vayan a ser generadas por el algoritmo”.   

Anna pone en el mismo espacio al dibujo y al ajedrez en su relación con la inteligencia artificial y la automatización. Para ella, el cambio en el estatus del ajedrez como una actividad muy humana para personas muy inteligentes que ahora puede ser realizada por computadoras de manera más efectiva  es una muestra de lo que puede pasar con el dibujo.

“Dibujar siempre ha sido considerado algo muy humano y cuando tengas algoritmos que son capaces de dibujar como un humano, una de las preguntas en la que estoy muy interesada es si el dibujo tendrá la misma importancia para el arte contemporáneo en el momento en que sea automatizado”, dijo.

Esto no lleva a la artista a pensar que está próximo el momento en el que una máquina pueda crear un dibujo sin la ayuda de un ser humano. Un colega periodista de tecnología me dijo hace algún tiempo que las máquinas no serían inteligentes hasta que no fueran irracionales. Cuando conocí el trabajo de Ridler, pensé en las implicaciones que tendría el que una computadora entrara en un terreno tan poco racional como es el del arte y cómo tal vez ésta sería la puerta de entrada de la conciencia en la Inteligencia Artificial. Anna me bajó de la nube. En su opinión, falta aun mucho tiempo para que algo así suceda. “No estamos ahí y no estaremos en mucho tiempo”, dijo.

Links a los videos:

Mosaic Virus: https://vimeo.com/287645190

Fall of the House of Usher: https://vimeo.com/217670143

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