La incubadora de startups de base tecnológica Agave Lab lanzó un segundo fondo de inversión de capital de riesgo (Venture Capital) en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco, con el que busca recaudar entre 20 y 40 millones de dólares, para hacer crecer a las startups creadas con los recursos generados en su primer fondo de inversión, que hace dos años y medio levantó 2 millones de dólares. 

Con este segundo fondo, Agave Lab busca acelerar el crecimiento de las cinco compañías que ha “fabricado” hasta el momento: Digitt, Fondeo Directo, Regiztra, VoxFeed y Easy Lex. Aun le faltan cinco más, pues quiere que sean 10 las empresas generadas a partir del primer fondo, pero también busca que estas cinco startups aceleren su crecimiento después de ver los resultados que obtuvieron en el tiempo que llevan operando. Tan sólo VoxFeed, un servicio de relacionamiento entre marcas e influencers, alcanzó una segunda ronda de inversión que multiplicó por 50 la inversión inicial de Agave Lab y ahora opera en la Ciudad de México. 

Mientras que en su etapa inicial las cinco startups de Agave Lab recibieron una inversión por alrededor de 200,000 dólares cada una, en esta fase de crecimiento la inversión por startup será de 2 a 4 millones de dólares. Entre los miembros del equipo de este nuevo fondo, que espera recaudar su objetivo a final de año, se encuentra Fabian Gosselin, exdirector de Alsea, Freddy Domínguez, director general de Expedia para México y Centroamérica y Courtney McColgan, directora de la startup de gestión de recursos humanos Runa. 

La nueva ronda de inversión trabaja como una escuela de emprendimiento tecnológico en la que las startups son productos a desarrollar y de acuerdo con Andy Kieffer, director y fundador de Agave Lab, funciona por dos razones: 1) porque es el equipo de Agave Lab el que desarrolla el producto y 2) porque desarrollan productos con validación del mercado. 

“La mayoría de los fondos de capital de riesgo operan de la siguiente forma: se junta un grupo de personas que acumula una suma de dinero y analizan distintas opciones de inversión a través de entrevistas (pitches) con equipos de emprendedores o desarrolladores de productos y a partir de este análisis deciden si invertir o no”, dijo Andy Kieffer, en entrevista con El Economista. 

¿Qué es Venture Studio?

En buena parte de las inversiones con capital de riesgo, aunque el riesgo es alto y el fracaso es más que probable, las utilidades de aquellas startups que tienen éxito compensan las pérdidas de las que se quedaron en el camino del emprendimiento. 

El éxito del modelo de Kieffer, al que llama Venture Studio, se basa en el control del producto y de los equipos que componen a cada empresa, algo que según el inversionista afecta a México y en general, a economías emergentes como las de América Latina y por eso este modelo es tan conveniente para la región. 

“Los Venture Capital te dicen: ‘Aquí hay algo de dinero. Buena suerte’. Esperan que los equipos sean exitosos, pero es muy riesgoso, sobre todo en México, porque aquí no hay muchos equipos que sepan cómo ejecutar una idea. La mayoría de las veces es la primera vez que lo hacen y tienen que aprender sobre cómo construir la compañía y hacerlo todo, entonces las tasas de fracaso son relativamente altas”, dijo.

El proceso del Venture Studio es distinto: durante los primeros tres o cuatro meses se diseña el producto, luego se recluta a un equipo y se capacita a sus miembros de acuerdo con la función que desempeñarán en la empresa: dirección, desarrollo, ventas. En esta etapa, que también dura entre tres y cuatro meses, Kieffer entrena a los CEO de cada grupo de trabajo en labores ejecutivas, como contrataciones, despidos y búsqueda de financiamiento.

Al término de este proceso de entrenamiento, las startups pasan dos meses en los que trabajan de forma semi independiente, para luego abandonar el edificio de Agave Lab. El objetivo principal de este modelo de “fabricación” de startups es reducir el riesgo tanto para los inversionistas como para los emprendedores. En cifras, se trata de reducir una tasa de fracaso de emprendimiento de 70 a 20%, es decir que de cada 10 emprendimientos fracasen sólo dos y no siete.  

“De las 10 startups que hagamos, por probabilidad, una o dos fallarán, pero nuestra meta es reducir el riesgo con un año de entrenamiento y con el control en el desarrollo del producto”, dijo. Hasta el momento las cinco startups que han lanzado tienen una tasa de éxito de 100%: Digitt, un servicio financiero que reduce los cargos e intereses de tarjetas de crédito; Fondeo Directo, dedicada al factoraje; Regiztra, que sirve para la automatización de registros de entrada a edificios de oficinas; EasyLex, un servicio para constituir una empresa ante notario de manera remota y VoxFeed, que vincula a marcas con infuencers que promocionen sus productos.  

Kieffer dijo que el primer fondo de Agave Lab tenía el objetivo “de validar ideas y no de construir grandes compañías. Mi objetivo ahora con este segundo fondo es crear compañías exitosas que puedan dominar el mercado mexicano y luego extenderse a otros mercados. No trato de crear el siguiente Google. Lo que quiero hacer es crear compañías que en tres o cuatro años puedan alcanzar un valor de 150 millones de dólares y luego ser vendidas”, dijo.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx