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Sector Financiero

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Señales positivas despejan nubarrones de la crisis

Economistas de EU estimaron que lo peor de la recesión económica global de los últimos 80 años ya pasó.

La mayoría de los economistas de Estados Unidos creen que la peor recesión económica global de los últimos 80 años ya pasó, de acuerdo a las señales positivas registradas en las últimas semanas, indicó hoy el diario alemán Handelsblatt.

El rotativo cuestionó este jueves la optimista previsión de los economistas estadounidenses, al recordar que la recesión sólo fue descubierta cuando ya se estaba totalmente inmersa en ella.

Agregó que las últimas señales registradas en los mercados mundiales son buenas noticias no sólo para Estados Unidos, sino para toda la economía mundial, pese a que los estadounidenses aún son débiles económicamente para sacar al resto del mundo del pantano.

El Handelsblatt destacó que sin la estabilización de la aún mayor economía del planeta no puede haber crecimiento sostenible en ningún otro lugar.

La crisis financiera no está aún superada y una escasez de créditos podría aún ahogar tempranamente la recuperación económica, el talón de Aquiles del crecimiento que viene es sin embargo el desempleo, que aumentará tanto en Estados Unidos como en Europa.

El fantasma de un llamado 'double dip' (la doble caída) no está aún conjurado y el aumento de los alimentos y del crudo podrían también paralizar la fuerza de impulso.

El crecimiento se verá en la mayoría de países porque sus empresas volverán a llenar sus almacenes, lo que llevará un par de meses, pero no supondrá un crecimiento duradero.

El desempleo y el endeudamiento de los hogares seguirá frenando el consumo en ese país, mientras que no se puede volver al viejo modelo de llevar a la economía mundial a una situación en la que los estadounidenses sobre endeudados tengan que encender el boom exportador de países como China o Alemania.

Según el Diario alemán, las oportunidades de edificar esta vez un equilibrio global no son tan malas, ya que el déficit comercial estadounidense cayó drásticamente y por otro lado los chinos hicieron volver a su economía a la senda del crecimiento en un tiempo récord con un enorme programa coyuntural.

Sin embargo, la recuperación debe ser capaz de sostenerse por sí misma, pues el Estado puede impulsar el crecimiento, pero no convertirse en un motor de crecimiento continuo.

La enorme liquidez que los gobiernos y bancos emisores inyectaron a la economía es una bendición y una maldición al mismo tiempo, nos salvó de una depresión internacional, pero alberga el peligro de que los altos déficit presupuestarios y las crecientes expectativas inflacionistas afecten la recuperación económica.

RDS/doch

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