Uno de los logros del gobierno de Enrique Peña Nieto fue implementar una reforma hacendaria que logró incrementar, de manera significativa, los ingresos que obtiene el erario público a través del pago de impuestos; sin embargo, el esquema fiscal aún queda a deber.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), durante el primer año de gobierno de Peña Nieto se obtuvieron ingresos tributarios por 1.5 billones de pesos, mientras que en el 2017 el gobierno recaudó 2.8 billones de pesos, lo que representó un incremento de 56.9%, en términos reales.

Cabe destacar que en el 2013 los ingresos tributarios crecieron 14.5% real; en el 2014, con la implementación de la reforma fiscal, crecieron 11.3%; en el 2015 tuvieron un aumento de 27.2%, la tasa de crecimiento más alta de la que se tiene registro; en el 2016 incrementaron en 11.9%, mientras que el año pasado mostraron una disminución de 0.9 por ciento.

Para este año, de acuerdo con la Ley de Ingresos de la Federación (LIF), el gobierno tiene previsto recaudar 2.9 billones de pesos, 3.2% más en términos reales que lo que se obtuvo en el 2017.

Si bien se ha generado un aumento importante en los ingresos tributarios, éstos aún se encuentran por debajo del promedio de recaudación de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En el primer año de gobierno de Peña Nieto, los ingresos tributarios representaron 13.8% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que para el 2016 aumentó a 17.2% del PIB, pero quedó por debajo del promedio de la OCDE de 23.1 por ciento.

“México siempre ha tenido un porcentaje bajo de recaudación como proporción del PIB respecto a otros países de América Latina y los miembros de la OCDE. El problema del esquema fiscal actual es que si bien ha sido agresivo con los contribuyentes y ha recaudado más, exprime sólo a 40% de los trabajadores ya que el otro 60% se encuentran en la economía informal”, aseveró Carlos Cárdenas, especialista fiscal y ex presidente del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

Con él coinciden otros especialistas que han aseverado que el esquema fiscal actual, aunque cumple en su fin recaudatorio, queda a deber. Por ello, organismos, institutos y especialistas han sugerido que el siguiente gobierno emprenda una reforma fiscal.

“El próximo gobierno deberá mantener un balance para que las tasas de impuestos que se cobran no sean excesivas para los ciudadanos, pero que con ellas se logre tener los recursos necesarios para cumplir con el gasto.  Es importante que se siga aumentando la recaudación como porcentaje del PIB”, refirió Enrique Velderrain, socio de Velderrain Sáenz y Asociados.

Entre los pendientes que han señalado como pendientes de esta administración está la incorporación de la economía informal al sistema tributario, un esquema fiscal más competitivo y atractivo para empresas, así como un esquema más justo y equitativo para los contribuyentes. Además, está la discusión de la generalización del Impuesto al Valor Agregado (IVA) lo cual no sólo daría mayores ingresos, sino ayudaría a gravar la informalidad.

“La única salida que tenemos es el IVA generalizado, existen alrededor de 120 millones de mexicanos que comen y eso quiere decir que hay consumo (...) con el IVA generalizado podríamos recaudar tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB)”, indicó en su momento Herbert Bettinger, experto fiscal.

ana.martinez@eleconomista.mx