A pesar del avance que se ha tenido para disminuir los fraudes en los servicios financieros, todavía hay métodos efectivos para defraudar a las personas, pues, por ejemplo, las operaciones con tarjetas de crédito y débito siguen con vulnerabilidades que son aprovechadas por los delincuentes para cometer sus estafas.

De acuerdo con el estudio El Verdadero Costo del Fraude en México 2019, realizado por la firma LexisNexis Risk Solutions, las operaciones con tarjetas de crédito o débito representaron el año anterior la mayor parte de las pérdidas anuales por fraudes en operaciones financieras, con una participación de 45 y 27%, respectivamente.

“Si bien los PIN son necesarios para usar tarjetas de crédito o débito en cajeros automáticos o terminales punto de venta, en la mayoría de los casos los dispositivos de punto de venta no requieren PIN, y las firmas rara vez se verifican”, detalla la firma en el estudio.

Según el reporte, a pesar de que en muchos establecimientos se pide una identificación para realizar una operación, esto sólo se hace para compras que superan cierto monto y, además, las políticas no son consistentes y las reglas de seguridad no siempre se cumplen al pie de la letra.

“Una tarjeta perdida o robada es muy vulnerable al uso fraudulento. Además, la mayoría de las tarjetas de crédito y débito emitidas por instituciones mexicanas todavía usan tecnología de banda magnética, lo que las hace fáciles de falsificar”.

De acuerdo con el documento, dentro de los fraudes más comunes relacionados con tarjetas de crédito o débito está la operación sin necesidad de presentar la tarjeta, el uso del plástico robado o perdido, la falsificación de tarjetas, el robo de identidad del plástico o uso de una tarjeta manipulada.

Métodos alternativos a la alza

El reporte destaca que los métodos de transacción alternativos, como pueden ser las billeteras electrónicas, representaron en el 2019 prácticamente el mismo porcentaje de pérdidas por fraudes en operaciones financieras, que fue de 28 por ciento.

“Si bien el crédito sigue siendo el método de transacción fraudulento más importante, las pérdidas atribuidas a métodos alternativos (que incluyen opciones de pago en línea/móviles) están a la par con el fraude de débito”.

El reporte destaca que los métodos de pago tradicionales, como el uso de la tarjeta de crédito o débito, así como del efectivo, continúan como los de mayor uso. Sin embargo, añade que cada vez más las aplicaciones y otros métodos de pago alternativo ha crecido en el país, mismos que también conllevan riesgos de seguridad.

“El gobierno de México está presionando para que los servicios financieros sean más costeables en una nación donde más de la mitad de la población permanece sin acceso bancario. Está planeando un sistema de pagos digitales administrado y construido por el banco central que permitirá a los mexicanos realizar y recibir pagos a través de sus teléfonos inteligentes de forma gratuita”, detalla el estudio.

Otros métodos transaccionales que también tienen una participación en el porcentaje de pérdidas anuales por fraude son las operaciones con cheque y depósito directo.

Según el reporte, de un total de 90 empresas encuestadas dedicadas al menudeo, comercio electrónico y servicios financieros, el costo del fraude en México representó el año anterior 1.96% de los ingresos anuales de estas organizaciones.

Método de transacción con más fraudes:

  • Transacción con tarjeta de crédito
  • Operación con tarjeta de débito
  • Transacciones en métodos alternativos, como billeteras electrónicas
  • Operaciones con cheque
  • Depósitos en efectivo

Fuente: Lexisnexis Risk Solutions

fernando.gutierrez@eleconomista.mx