Ahora fue Standard & Poor’s (S&P) la calificadora que consideró que la elección presidencial de julio próximo no debería afectar el crecimiento del crédito ni la calidad de activos de los bancos mexicanos.

Otras agencias como Fitch y HR Ratings han destacado la solidez del sistema, pese a la volatilidad e incertidumbre generadas por los comicios y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

En un reporte, S&P reconoció que los bancos comerciales mexicanos podrían afrontar un 2018 difícil, marcado por las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo el 1 de julio y por el proceso en curso de renegociación del TLCAN, que en ambos casos, dijo, podrían generar cierta volatilidad en la economía mexicana.

Sin embargo, en su reporte expresó que los bancos mexicanos están bien posicionados para afrontar los desafíos de este año, debido a su sólida cobertura con reservas para los activos improductivos y a su amplia protección de capital.

“El proceso electoral podría detener la demanda de crédito; sin embargo, las dos últimas elecciones en México han tenido un impacto menor en la demanda de crédito local y en el crecimiento del PIB”, agregó la agencia.

S&P destacó que las presiones inflacionarias, más que políticas, podrían ser un retroceso para la mejora de la calidad de activos de los bancos mexicanos.

Dijo: “también consideramos que los cambios adversos inesperados, tanto en las políticas fiscales como en otras políticas económicas tras las elecciones a mediados de este año, podrían reducir las expectativas para el crecimiento del PIB del país, lo que afectaría a la calidad crediticia de los bancos locales”.

En la pasada Convención Bancaria, quedó claro que la banca en México hoy se encuentra sólida e incluso la asociación del gremio ha asegurado que el ritmo del crecimiento del crédito seguirá de forma importante, pese a la incertidumbre.