Para BBVA Bancomer el 2018 sigue siendo un buen momento para adquirir un crédito hipotecario, dado que el aumento de la tasa de fondeo por parte del Banco de México (Banxico) ha incidido marginalmente en el costo del financiamiento de vivienda.

En el 2017, de acuerdo con cifras oficiales, el crédito bancario para vivienda registró una desaceleración, pues la cartera creció 8.4% anual nominal, contra alrededor de 10% del año previo.

Fernando Balbuena, economista sénior de BBVA Bancomer, recordó que entre el 2014 y el 2016 se registró el ciclo de disminución de tasas de interés hipotecarias más largo de la historia del mercado inmobiliario en México, alcanzando 9.43% en julio del 2016.

“Durante este periodo, la demanda por financiamiento hipotecario de la banca comercial aumentó a doble dígito en términos reales”, señaló.

El especialista destacó que, pese a que desde finales del 2015 el Banxico inició la subida de tasas de referencia, tales incrementos han incidido de forma muy limitada en el mercado hipotecario.

“De los más de 420 puntos base que se ha incrementado la tasa de fondeo desde el primer ajuste hasta finales del 2017, las tasas de interés hipotecarias de la banca comercial se desplazaron apenas 69 puntos base por arriba de su nivel más bajo”, expuso.

Agregó: “Mientras que en febrero del 2016 la tasa hipotecaria promedio anual fue de 9.48%, mes en el que se dio el primer anuncio de incremento para ese año en la tasa de fondeo, al mes de diciembre del 2016 la tasa hipotecaria cerró en 9.5% anual”.

Este ejemplo, amplió, refleja una limitada transmisión de la política monetaria del Banco de México a través de la tasa de fondeo.

El economista de BBVA Bancomer explicó que ello se debe a que las tasas de interés hipotecarias están relacionadas, en mayor medida, con el movimiento de las tasas de mayor plazo, y no por el ajuste en las de corto plazo como lo es la tasa de fondeo.

Además, precisó, los créditos hipotecarios de la banca comercial se otorgan a tasa fija y con plazos promedio de 18.5 años.

Balbuena refirió que, de acuerdo con modelos estadísticos realizados por el área de estudios económicos de BBVA Bancomer, el Bono a 10 años, mejor conocido como M10, ha mostrado ser el instrumento más adecuado para inferir el comportamiento de las tasas de interés hipotecarias, y la estabilidad en los rendimientos de éste, explican la limitada variabilidad del costo de crédito para adquisición de vivienda.

Además, expuso, la transmisión de los movimientos del Bono M10 hacia el mercado de vivienda no sólo no es inmediato, sino que toma algunos meses para reflejarse, una vez que las tasas se estabilicen ante cualquier periodo de volatilidad.

El especialista detalló que durante el último trimestre del 2016 la tasa del M10 pasó de 6.05% en septiembre a 7.42% en diciembre de ese año, lo que se transmitió hacia el mercado hipotecario hasta el primer trimestre del siguiente año; y al cierre de diciembre del 2017, el M10 cerró en 7.21%, y se espera que en el 2018 alcance un nivel de 7.72 por ciento.

En este sentido, el economista de BBVA Bancomer señaló que, si bien durante el 2018 podría presentarse cierta volatilidad en las tasas de largo plazo, la expectativa es que al cierre del año el M10 cierre en niveles muy similares a los del 2017, por lo que no espera subidas adicionales en el costo del financiamiento para adquirir una casa en el corto plazo.

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