En el 2017 se registró una moderación en el ritmo de crecimiento del crédito y la captación bancaria, ello derivado de la pérdida del poder adquisitivo de la población por el efecto del alza en la inflación.

Para BBVA Bancomer, esta tendencia seguirá en la primera mitad del 2018, pero el crédito bancario al sector privado empezará a recuperar su ritmo a partir del segundo semestre, cuando se espera que la inflación siga con una tendencia bajista y, por lo tanto, haya una recuperación del salario real.

“Este menor dinamismo con el que cerramos el 2017, pensamos que seguirá en la primera mitad de este año para después ir viendo una recuperación importante. Esto, en la medida en que los salarios reales se recuperen por el regreso de los bajos niveles de inflación”, detalló Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer.

Durante una conferencia en la que se presentó el documento Situación Banca, el especialista destacó que en el 2018 el crédito seguirá con un comportamiento positivo, y estimó un crecimiento real de 4% (8% nominal) en el año.

Explicó que la desaceleración del crédito total en el 2017 se explica por una tendencia similar en los tres principales segmentos: empresas, consumo y vivienda. En el caso del primero, por una menor inversión y mayores tasas de interés, aunque fue el que más creció el año pasado, y en los segundos por el efecto de la inflación en el poder adquisitivo.

No obstante, destacó que los niveles del 2017 están en línea con los del 2014, pues el sistema financiero reaccionó muy bien ante el entorno de volatilidad.

También puntualizó que, pese al entorno de incertidumbre y volatilidad que se vivió el año pasado, la morosidad de la cartera de crédito total de la banca se mantuvo estable con 2.5% promedio. Incluso en empresas y vivienda hubo una ligera mejora.

“Aun en este contexto de incertidumbre que vivimos en el 2017, la calidad de la cartera se mantuvo estable, con un buen comportamiento y esto se refleja en que el Índice de Morosidad no mostró afectaciones”, refirió.

Carlos Serrano señaló que el repunte del crédito vendría nuevamente en la segunda mitad del 2018, y que terminará el año con un crecimiento real de 4 por ciento. En empresas la estimación es que crezca 4.5% en el año; el de consumo 3.3% y el de vivienda 2.5 por ciento.

Esto, señaló el economista, no está exento de los riesgos que representará este año la incertidumbre por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del cual dijo que es cada vez menos probable que se acabe.

Respecto al efecto de las tasas de interés en el costo del crédito bancario, el analista reconoció que sí hubo alzas en los empresariales y ligeramente en vivienda, aunque en los de consumo no pasó lo mismo.

CAPTACIÓN TAMBIÉN

El economista en jefe de Bancomer destacó que, en el 2017, la captación también mostró una desaceleración, pues el repunte real en el año fue de 5.6 contra 9.5% del 2016, lo que es reflejo también de la moderación de la actividad económica y un menor poder adquisitivo de los hogares. No obstante, expuso que el programa de repatriación de capitales dio impulso a la captación en moneda extranjera.

POSIBLE RUPTURA DEL TLCAN, CON POCO EFECTO EN LA BANCA

BBVA Bancomer hoy ve una probabilidad menor a 20% de que el TLCAN se rompa. Pero en caso de que ello ocurriera, este banco ve un efecto acotado en el sistema financiero.

“Esto se debe al grado de liberalización que ya se ha logrado en este sector, y las desventajas para las partes de dar marcha atrás a esta apertura. Para el caso del sector financiero, éstos estarían asociados más a la reacción que los inversionistas internacionales tuvieran dado el contexto de incertidumbre y perspectivas futuras sobre la economía”, detalló BBVA.

Carlos Serrano añadió que, ante un eventual escenario de rompimiento del tratado comercial, existiría la alternativa de acogerse a los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio y de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, entre otras medidas.