Berlín, DE. a pesar de ser una potencia económica mundial, también tiene problemas de vivienda. Muchos de los funcionarios gubernamentales, como policías, bomberos o miembros del sistema ferroviario no pueden acceder a una solución habitacional, pues el costo para adquirir y arrendar un hogar es demasiado alto, fuera de sus posibilidades.

En este contexto, con una visión de colaboración entre las personas, las cooperativas de vivienda buscan corregir esta problemática, pues estas organizaciones se vuelven una opción más accesible para los funcionarios.

“En muchas ciudades alemanas como Munich, los alquileres son muy caros, muy elevados y hay personas que trabajan en el gobierno como un policía o un bombero que no pueden pagar un alquiler, así que las cooperativas de vivienda son un instrumento clave para alquilar viviendas con precios accesibles”, explicó Martin Burket, diputado del Partido Socialdemócrata de Alemania.

Para Klaus Mindrup, diputado del mismo partido que Burket, las cooperativas de vivienda son el segundo pilar del cooperativismo alemán, sólo después de las de ahorro y crédito, en la actualidad representan casi 2 millones de viviendas en Alemania.

De acuerdo con la Confederación Alemana de Cooperativas (DGRV, por su sigla en alemán), en este país existen más de 2,000 cooperativas de vivienda que cuentan con una membresía de casi 2.8 millones de socios.

Mindrup explicó que uno de los modelos más frecuentes en este tipo de entidades se basa en la organización de un grupo de personas que constituye una cooperativa y la cual adquiere un terreno para la edificación de viviendas, mismas que son financiadas por una cooperativa de ahorro y crédito y son arrendadas por los mismos socios.

“El beneficio le pertenece a la cooperativa, el socio paga un certificado de aportación para afiliarse a la cooperativa de vivienda, pero el financiamiento de la edificación lo da una cooperativa de ahorro y préstamo. La administración la realiza la cooperativa y los socios que alquilan esta vivienda pagan una indemnización de uso, que es el alquiler”, explicó Mindrup.

Según Mindrup, con este modelo, el precio de alquileres queda muy por debajo del mercado en general, lo que se hace accesible para las personas que rentan la vivienda.

“Esto es porque el mismo edificio pertenece a la cooperativa, al socio y en ese sentido hay una protección de garantía contra la especulación contra en estos bienes”, comentó Mindrup.

De acuerdo con el legislador, este modelo ha funcionado durante décadas en Alemania.

En este sentido, Mindrup detalló que las cooperativas de vivienda más antiguas son las que mejores números tienen, pues éstas ya liquidaron la deuda, mientras que las más nuevas son las que tienen el compromiso de liquidar un préstamo de largo plazo.

“La aportación de capital que hace el socio para afiliarse a la cooperativa está muy por debajo del monto que tiene que desembolsar para comprar una vivienda. Aunque en Alemania, muchos ciudadanos quieren comprar vivienda, todavía seguimos siendo un país con muchos inquilinos que arriendan un inmueble”, comentó Mindrup.

Controles

Al igual que otro tipo de cooperativas, las enfocadas a la edificación de vivienda tienen que estar apegadas a controles de auditoría para validar su eficacia y buscar su sostenibilidad.

En este contexto, las cooperativas que construyen viviendas, las cuales son habitadas por los socios de éstas por medio del esquema de arrendamiento, siempre deben de tener en cuenta los ingresos de las personas inmersas en este modelo, con el fin de buscar la sustentabilidad de la misma por muchos años.

“A veces se tienen que firmar un compromiso, (de arrendamiento) de 80 años para garantizar estos alquileres moderados y esto para generar a la cooperativa una cierta perspectiva favorable a largo plazo. Este modelo es necesario porque si no ni policías, ni bomberos podrían permitirse vivir en una ciudad en Alemania”, añadió Mindrup.