Aunque desde el gobierno federal se continuó en el 2020 con el cumplimiento de metas fiscales tratando de evitar un mayor endeudamiento, Citibanamex estimó que la deuda pública bruta alcance el 61.3% del PIB al cierre del año.

En su examen sobre la situación económica para el cuarto trimestre del 2020, la institución destacó que el año pasado la dinámica de la deuda cambió significativamente, debido a los efectos de la pandemia en los determinantes de la razón deuda a PIB (crecimiento del PIB, tipo de cambio y déficit público, principalmente).

En este sentido, previó un incremento de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP, medida amplia de déficit público) desde un nivel de 2.3% del PIB en 2019 a 5.0% en 2020.

Paradójicamente, resaltó el documento, evitar el apoyo a la economía a través de mayores gastos, no evitará que la razón deuda a PIB se deteriore, ya que la caída del denominador no se mitigará. “Por lo tanto, esperamos que la deuda bruta alcance 61.3% del PIB al cierre del año”.

Para 2021, previó una disminución del déficit público debido a la recuperación de la actividad económica y del precio del petróleo, así como por el efecto de una posible transferencia de Banxico al Gobierno Federal por concepto de su remanente de operación.

“En particular, para 2021 estimamos un superávit primario de 0.3% del PIB, RFSP de 3.2% del PIB y una moderada disminución de la deuda bruta a 58.9% del PIB”, expuso.

Ingresos han estado cayendo

Citibanamex mencionó que la estrategia fiscal durante la actual administración se ha enfocado en cumplir las metas fiscales y evitar un endeudamiento adicional.

Sin embargo, detalló que los ingresos han estado cayendo (-4.9% anual en enero-octubre de 2020), sin que se implementen cambios significativos en el régimen fiscal, y resaltó que la principal acción para mitigar la caída de los ingresos se ha centrado en los grandes contribuyentes.

En cuanto a la estrategia de gasto del gobierno, explicó, las prioridades han sido tres: programas sociales, proyectos insignia, y subsidios e inyecciones de capital a Pemex.

Citibanamex destacó que esta política fiscal no ha cambiado, incluso en medio de la recesión más profunda de las últimas ocho décadas.

“En particular, al igual que en 2019, el faltante de ingresos en 2020 resultante, tanto de la caída de la recaudación de impuestos dada la creciente holgura económica, como de una producción de petróleo inferior a la proyectada, se ha compensado con recursos de los fondos y fideicomisos y recortes de gasto”, expuso.

Agregó que el apoyo fiscal para mitigar los efectos en la actividad de la crisis sanitaria asciende a sólo 0.7% del PIB, lejos de lo observado en otras economías. En este sentido, estimó el balance primario en equilibrio (equivalente a 0.0% del PIB).

Para el 2021 se mantendría postura fiscal

Para 2021, Citibanamex, prevé que la postura fiscal se mantenga prácticamente sin cambios, lo que significaría riesgos crecientes para la sustentabilidad de las finanzas públicas, dado el agotamiento de las fuentes de ingresos extraordinarios y el deterioro de las empresas productivas del Estado, lo anterior en detrimento de las finanzas públicas.

“El gasto total presupuestado para 2021 se proyecta en el 25% del PIB, un aumento anual de 0.1%. Excluyendo el costo financiero, el gasto en pensiones y las transferencias a los gobiernos subnacionales, es decir, el gasto ineludible, se proyecta que el gasto público disminuya en 2.2% anual. En caso de un mayor deterioro de la pandemia, esperaríamos una reasignación del gasto, en lugar de un mayor apoyo fiscal”, explicó.

eduardo.juarez@eleconomista.mx