Para resolver el problema del sistema de pensiones en México, el cual cuenta con más de 1,000 regímenes diferentes y absorbe cada vez más recursos del erario público, sería bueno crear un organismo que contara con expertos sobre el tema, consideró Carlos Végh, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

“En principio no me parece una mala idea, pero si se crea, no debería convertirse en un monstruo burocrático. Debería estar manejada por expertos en el tema que sean capaces de estudiar los diferentes sistemas que hay”, dijo en entrevista desde sus oficinas en Washington, DC.

Aclara que no sólo en México, sino en la región de Latinoamérica, sucede que cuando se crea este tipo de organismo suele tomar una vida propia, por lo que debe cuidarse mucho en que no se vuelva un monstruo burocrático.

“Si se puede hacer algo con expertos que sepan lo que están haciendo y que sean capaces de dar recomendaciones al Congreso, me parecería una buena idea”, destacó.

En diversas ocasiones, actuarios y expertos en el tema han considerado la necesidad de crear una Secretaría de Pensiones que pueda resolver la insolvencia que se tiene en diferentes estados y universidades del país.

La idea de esta dependencia está orientada a que se tenga un sistema más homogéneo, es decir, que todos los trabajadores tengan los mismos beneficios pensionarios, y que no se tengan privilegios sobre unos cuántos.

Incluso, en un estudio que hizo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indica que se debe establecer un sistema nacional de pensiones que sea igual para todos los mexicanos.

“Se deben armonizar las reglas para todos los planes de pensiones (...) Esta armonización deberá incluir los planes de pensiones para los trabajadores del sector privado y del público, así como los regímenes especiales para estados, municipios y universidades, entre otros”, expone en el estudio Sistema de Pensiones en México.

INCREMENTAR EDAD DE RETIRO, OTRA SOLUCIÓN

Para Végh es necesario que la edad de retiro se adecue con la esperanza de vida que se está teniendo en Latinoamérica, de lo contrario, será una bomba de tiempo para sus finanzas públicas.

“Uno de los grandes problemas que tenemos y que no hemos superado es que en casi todos los países en la región tienen sistemas de pensiones que fueron diseñados en el siglo XX, donde la expectativa de vida era de 25 años menos de lo que es hoy”, refiere.

A su parecer, las reformas previsionales hay que atacarlas cuanto antes, porque cuanto más se demoren es posible que los países puedan encontrarse en una situación económica complicada y ello representaría una presión en las finanzas públicas al aumentar el déficit.

Expuso el caso de Brasil, donde 50% de su presupuesto se va al pago de pensiones, y la edad de retiro no se incrementa a pesar del aumento en la esperanza de vida. “No se necesita ser un premio Nobel para calcular que las cosas no van a ir bien”.

En el caso de Uruguay, país de donde es originario, destacó que todas las fracciones políticas tienen claro que hay que aumentar la edad de jubilación porque dentro de 20 años, esos sistemas van a explotar.

“Es decir, se ha llegado a un acuerdo que cuando el promedio de vida está en 76 años, no podemos tener gente jubilándose a los 55 años (...) mi predecesor en el Banco Mundial se retiró a los 62 años, yo entré en un régimen donde no me puedo retirar hasta los 67 años; se subieron cinco años la edad de retiro”.

SISTEMAS MIXTOS

Para el economista en jefe del Banco Mundial en Latinoamérica y el Caribe, quizá una de las opciones que pueden adoptar los países que tienen fuertes presiones pensionarias, es implementando sistemas mixtos.

“Una parte debe ser financiada por el estado, pero asegurando que será solvente, lo cual sí implicaría subir la edad de retiro. La otra parte deber ser administrada por entes privados como las administradoras de fondos de pensiones en Chile”.

Dependerá de cuánto riesgo quieran asumir los trabajadores porque en las inversiones cuanto más riesgo asuman, más rendimientos obtienen.

La experiencia de Chile de un sistema mixto público, privado, ha llevado a ciertos descontentos porque los rendimientos de las AFP no fueron suficientes para las expectativas de los trabajadores chilenos, expuso.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx