Dos de los órganos supervisores y auditores del gobierno mexicano ya están en fase de prueba para que su labor sea más eficiente por medio de la tecnología y así dar tiros de mayor precisión en su labor de vigilancia tanto del sistema financiero como del ejercicio del gasto público.

De acuerdo con información recabada por este medio, tanto la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que regula y supervisa el sistema financiero mexicano, como la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el máximo órgano fiscalizador del gobierno, están en pruebas de la implementación de herramientas tecnológicas de inteligencia artificial.

En la CNBV, desde hace meses se realizan estas pruebas en las áreas de prevención de lavado de dinero y de tecnología financiera. Asimismo, en la ASF se han realizado ejercicios en el área de la fiscalización del gasto federalizado, puntualmente del 2018, que son las aportaciones de recursos federales a estados y municipios y que también abarcan a universidades locales.

“Para esta administración gubernamental, se quiere implementar el tema (de inteligencia artificial) de una forma más amplia. Con lo que ya se tiene avanzado, lo que se busca en el largo plazo es que realmente sea ya una supervisión a nivel sistema financiero basado en estas nuevas tecnologías”, detalló a este medio Rocío Robles, encargada de supervisión de las Instituciones de Tecnología Financiera de la CNBV.

Para Robles, con este tipo de supervisión se reducirán costos tanto para las instituciones financieras supervisadas como para la CNBV, además de que se hará más rápido el proceso de sanciones a las entidades financieras, debido a que se pueden acortar los tiempos en los que la autoridad recibe la información de las organizaciones supervisadas.

“Recibimos información prácticamente con un atraso de dos a tres meses; si vemos que hay algo que se tenga que sancionar, pasan otros tres meses y acabamos sancionando dos años después, con el uso de la tecnología eso ya no pasaría”, indicó Robles.

En la actualidad, la CNBV tiene a su cargo la supervisión de más de 5,000 entidades del sistema financiero. Se prevé que, para septiembre próximo, el proyecto de supervisión por medio de inteligencia artificial se profundice más en las áreas de prevención de lavado de dinero y de tecnología financiera, para posteriormente replicar dicho modelo en todo el sistema financiero.

Patrones detectados

En la actualidad, la ASF trabaja en la revisión del gasto del  2018 y es ahí donde se han implementado algunas pruebas de mecanismos de inteligencia artificial, mismas que ya han dado sus primeros resultados.

“Las auditorías de big data consisten en recopilar multifuentes de datos masivos de entidades auditadas, integración de datos heterogéneos y análisis inteligente de los datos. Pueden mejorar la calidad y eficiencia de las auditorías en general”, explicó Emilio Barriga Delgado, auditor especial del Gasto Federalizado de la ASF.

El funcionario destacó que dichas herramientas permiten tener información más precisa del ejercicio del gasto federalizado, lo que es de suma importancia pues éste representa poco más de 35% del Presupuesto de Egresos de la Federación, es decir, poco más de 2 billones de pesos.

En este  contexto, el funcionario de la ASF indicó que una de las primeras pruebas fue programar la tecnología para conocer la operación de las empresas fantasma en una entidad federativa.

“Tenemos identificado con toda precisión cuál es el monto que están facturando (las empresas fantasma), a qué dependencia, municipio o si es a una universidad, congreso o Poder Judicial de una entidad. El manejo de estos algoritmos y de grandes volúmenes de información nos está permitiendo ver con mucha claridad qué está pasando con las empresas fantasma en el país”, detalló Barriga Delgado.

Asimismo, se ha detectado que un gran volumen del gasto federalizado se ejerce en la contratación de empresas de reciente creación, es decir, que tienen menos de tres años de estar constituidas, lo que pudiera significar una alerta sobre el uso indebido de los recursos.

La ASF también ha detectado, en el ejercicio del 2018, que las empresas fantasma son contratadas por las entidades sin importar que hayan sido señaladas por la misma Auditoría.

Barriga Delgado detalló que a pesar de que el programa anual de auditoría no contempla muchos rubros o dependencias, con la inteligencia artificial se permite un monitoreo constante de todas las entidades gubernamentales, locales y federales, por lo que en caso de registrar alguna alerta, dicho esquema anual se puede modificar.

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