Uno de los retos importantes que enfrentan todas las empresas es el de entender bien el entorno económico en el que operan, ya que en función de ello lograrán tomar las mejores decisiones y producir los mejores resultados para sus accionistas, clientes, trabajadores, proveedores y acreedores.

La gran mayoría de los reportes y productos de análisis macroeconómico que se producen requieren cierto nivel de conocimientos especializados, que no todos los líderes de la empresa poseen, por lo que frecuentemente se quedan sin explotar a fondo para la toma de decisiones importantes. La relación entre las principales variables de la economía, que se agrupan en lo que se denomina “marco macroeconómico”, y las variables relevantes de la empresa debería ser uno de los principales focos de atención de los ejecutivos que toman decisiones. Entender cabalmente cómo los cambios en el entorno económico afectan el desempeño de la empresa permite adecuar su funcionamiento para obtener los mejores resultados.

Cuando hablamos del desempeño de las grandes variables económicas, estamos haciendo generalizaciones que deben tomarse con la debida reserva, ya que la reacción de los diferentes hogares y empresas en lo particular puede ser muy diferente a la reacción de la mayoría. Por ejemplo, cuando hablamos de la inflación nos referimos al aumento en los precios de una canasta de bienes y servicios que se considera representativa del gasto de los consumidores, pero en los hechos cada hogar enfrenta una inflación diferente que dependerá de la combinación de bienes y servicios que consuma. Sin embargo, cuando la inflación reportada por el INEGI está aumentando, la gran mayoría de los hogares en el país estará observando también un incremento en los precios de su canasta de consumo particular.

Contar con una guía básica de interpretación de las principales variables macroeconómicas y sus efectos sobre las variables relevantes de la empresa representa una ayuda valiosa para la función ejecutiva, y eso es justo lo que pretendemos brindar en este artículo.

Crecimiento del PIB

Por mucho, la variable más importante del marco macroeconómico es el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), ya que integra mucha información relevante de implicaciones importantes. Recordando que el PIB es la suma el valor monetario de la producción de bienes y servicios al interior de un país, una tasa de crecimiento elevada bajo circunstancias normales refleja una situación económica favorable.

En este entorno, las ventas y cobranza de las empresas van bien, lo que genera excedentes que pueden canalizar a mejorar sus productos y servicios mediante la inversión en maquinaria y equipo; a pagar bonos a sus empleados o reducir sus niveles de deuda. Las personas perciben mayores ingresos por su trabajo o su capital en las empresas, y los que buscan trabajo lo encuentran con relativa facilidad, por lo que incrementan sus compras de bienes y servicios,

generando una mayor demanda que perciben las empresas. Si además hay perspectivas de crecimiento del PIB elevado para los siguientes años, las empresas consideran hacer inversiones para ampliar su capacidad productiva para cubrir las mayores ventas que anticipan, contratando más personal. Los hogares anticipan ingresos más elevados, lo que les permite incrementar sus niveles de consumo y ahorro.

Por el contrario, cuando el crecimiento del PIB es muy bajo, o incluso negativo, las empresas enfrentan un entorno más adverso, con ventas que se contraen y cobranza que se hace más difícil. Las inversiones se posponen para mejores tiempos al igual que las contrataciones, o incluso se tienen que recortar gastos y nómina para mantenerse a flote. Las personas encuentran menos trabajo o ven mayores riesgos para conservar el que tienen, lo que las lleva a gastar menos. Cuando la economía crece poco o se contrae, la mayoría de las empresas y hogares la pasa mal.

Aquí podemos notar la relación que hay entre el crecimiento del PIB, que es la variable más importante de la economía para las empresas, con las ventas. Usualmente, a mayor ritmo de crecimiento de la economía habrá un mayor crecimiento de las ventas, y lo mismo ocurre en sentido contrario. Si la empresa tiene su presupuesto de ventas bien estimado para el entorno macroeconómico, y el pronóstico de crecimiento del PIB se reduce, podría esperar que sus ventas también se reducirán respecto a lo previsto. Dependiendo de la magnitud de los cambios, la empresa tendría que adaptar su estrategia al nuevo entorno. El crecimiento del PIB también influye sobre otras variables de la empresa, como pueden ser la cobranza, la disponibilidad de financiamiento, y desde luego los resultados para los accionistas.

Inflación

Podríamos considerar a la inflación como la segunda variable más relevante para las empresas, ya que está directamente relacionada con los precios que pueden cobrar por sus productos y servicios, pero también con sus costos.

Como decíamos, la inflación mide la variación en los precios de una canasta que se considera representativa del gasto de los consumidores. Una inflación baja y estable en la economía, usualmente refleja un comportamiento también estable de la mayoría de los precios, que a su vez es resultado de costos para las empresas también estables. Esto facilita la toma de decisiones en el tiempo al extender los horizontes de planeación de las empresas, permitiéndoles, por ejemplo, tener menos ajustes en sus inventarios y capital de trabajo.

Por el contrario, cuando la inflación es elevada, los precios que perciben los hogares están aumentando, y usualmente también lo están haciendo los costos que tienen las empresas tanto por insumos como por servicios. Cuando la inflación es elevada también es común que haya mayores discrepancias en el comportamiento de los precios particulares, con algunos aumentando mucho más que otros; es decir, los aumentos son más disparejos. Cuando esto ocurre, el horizonte de planeación efectivo de las empresas se reduce y frecuentemente se requerirán más ajustes en los inventarios y capital de trabajo.

Uno de los costos más relevantes para las empresas es el de la nómina, y los salarios suelen estar estrechamente vinculados a la inflación. Una empresa que está en su proceso de planeación y anticipa niveles elevados de inflación puede incorporar en su planeación ajustes también elevados en los salarios que demandarán sus empleados para compensar la pérdida del poder adquisitivo que representa la inflación.

Así, las expectativas que se tengan para la inflación deberían verse reflejadas en las decisiones de precios de las empresas y en sus proyecciones de costos, lo que también tendrá impacto sobre otras decisiones, como los niveles adecuados de inventarios.

Tasas de interés

Por último, entre las principales variables económicas tenemos a las tasas de interés, que representan los costos que la empresa paga por el financiamiento que recibe. Si bien cada empresa tiene un costo de financiamiento específico que depende del riesgo que representa por su actividad y posición financiera, al moverse las tasas de interés de la economía también se mueve el costo financiero de la empresa. Las tasas de interés son muy diversas, dependiendo del tipo de acreditado y del plazo, habiendo también tasas fijas y variables. Sin embargo, la tasa de interés de fondeo bancario a un día, que es la tasa de referencia que determina el Banco de México con su política monetaria es de las más relevantes para ser consideradas por la empresa, ya que las tasas de interés variables de corto plazo están estrechamente relacionadas.

Cuando las tasas de interés cambian, también lo hacen los costos financieros que enfrenta la empresa, y el impacto dependerá de la posición financiera que tenga. Empresas con altos niveles de deuda y tasas variables tendrán mayores costos cuando las tasas de interés suben, mientras que empresas menos apalancadas y con mayores niveles de liquidez se verán menos afectadas.

Desde luego hay muchas otras variables que pueden tener impacto sobre las variables de la empresa y sus decisiones, como por ejemplo el tipo de cambio, el consumo privado o la inversión fija bruta de la economía, pero eso quedará para otra ocasión.

*El autor es economista Independiente, Vicepresidente del Comité de Estudios Económicos del IMEF, miembro del Comité del Indicador IMEF, conferencista.