Nos encontramos a un mes de las elecciones intermedias en México. Este será, probablemente, el evento más relevante en la agenda local para este año y crítico para los participantes del mercado ante la dimensión del ejercicio que abarcará la renovación de más de 20,000 puestos incluyendo, a nivel federal, toda la Cámara de Diputados, así como 15 gubernaturas. No está de más recordar la importancia del resultado de la configuración legislativa, toda vez que esta elección conservará o retirará la actual mayoría en el Congreso a la coalición liderada por Morena.

Por lo pronto, el mercado no ha revelado un posicionamiento general que refleje elevada incertidumbre sobre este evento, aunque se espera que conforme nos acerquemos a él, los inversionistas opten por cubrir posiciones ante la posibilidad de mayor volatilidad en esas fechas, una práctica común en este tipo de eventos geopolíticos en el mundo. En este sentido, la Secretaría de Hacienda incluso flexibilizó el diseño de su calendario de emisiones de valores gubernamentales de forma que los montos a subastar para Bonos M y Udibonos se reducirán en la primera y segunda semana de junio ante posibles brotes de volatilidad.

En experiencias previas, y juzgando por el desempeño del peso mexicano en las últimas 4 elecciones intermedias, la mayor actividad de cobertura pareciera realizarse cerca de 15 días previos a la elección, donde en particular para el ejercicio de 2015 el peso alcanzó a depreciarse poco más de 2 desviaciones estándar inmediatamente después de conocerse los resultados de la votación. No obstante, el efecto en otras métricas como la prima de riesgo mexicana, aproximada por el diferencial entre Bonos M y Treasuries de 10 años, ha sido más contenido, habiéndose elevado poco menos de una desviación estándar en 2015. Si utilizamos como referencia la elección de 2015 para el peso mexicano, los movimientos en la divisa al inicio del siguiente mes pudieran oscilar en un rango de al menos ±80 centavos a partir del nivel de operación previo a la elección.

Respecto a la ausencia de incertidumbre sobre el proceso de 2021, un indicador útil para evaluar las primas vinculadas a eventos específicos y la percepción respecto al horizonte de riesgo es la curva de volatilidades implícitas en opciones, en este caso del peso mexicano.

Actualmente esta curva no muestra un sesgo material en los plazos que empatan la elección intermedia. Adicionalmente, estas lecturas se han combinado con mayores apuestas largas en la posición especulativa de la divisa en el mercado de futuros de Chicago, resultando en una óptica probablemente complaciente para la operación específica del peso en las siguientes semanas. En parte, esta situación ha sido resultado de una operación en mercados globales durante todo abril que se ha beneficiado de menores presiones en tasas de los bonos soberanos norteamericanos, tras el histórico ajuste en el primer trimestre del año. Esta situación ha comprimido la volatilidad realizada de todo el espacio de divisas, canalizándose a una compresión paralela en la volatilidad implícita.

A pesar de las discusiones sobre la posibilidad de algún tipo de señal de normalización de condiciones monetarias por parte de la Fed en el futuro cercano, en términos generales la expectativa sobre este punto, por lo pronto, no ha agregado tensiones adicionales al mercado. No obstante, y en gran medida por la reciente dinámica en commodities sumándose a la franca recuperación económica y favorable progreso de la pandemia, la dirección de las tasas norteamericanas continuará siendo al alza y nutrirá un espacio de mayor volatilidad como ha sido evidente en la dinámica de las sesiones más recientes.

De esta forma, un riesgo adicional para el cuadro de volatilidad ya esperado ante el proceso electoral, es que estas presiones en tasas aceleren y coincidan con las fechas electorales, complicando aún más la dinámica de operación para activos mexicanos. Sin embargo, probablemente estos brotes de volatilidad sean transitorios debido a que están asociados a la cobertura de un evento geopolítico, como comúnmente sucede.

Por lo pronto, el mercado no ha revelado un posicionamiento que refleje elevada incertidumbre sobre este evento, aunque se espera que conforme nos acerquemos a él los inversionistas opten por cubrir posiciones ante la posibilidad de mayor volatilidad en estas fechas, una práctica común en este tipo de eventos geopolíticos en el mundo.

*Santiago Leal Singer es subdirector de Estrategia de Renta Fija y Tipo de Cambio de Grupo Financiero Banorte.