En respuesta al desplegado titulado “En defensa de la libertad de expresión’’, que firmaron 650 intelectuales, científicos, poetas y periodistas, por el que afirman que está amenazada la democracia porque el presidente de la República estigmatiza y difama a quienes llama sus adversarios, Andrés Manuel López Obrador dijo que su gobierno no va a censurar a nadie ni a afectar la libre manifestación de las ideas.

“Yo no odio, yo soy pacifista. No hay odio, lo que hay es honestidad intelectual y en lo económico. ¡Se acaba la corrupción!’’, expresó.

Y es que el grupo de firmantes advierte que “no se estigmatiza a personas físicas o morales desde la presidencia sin ponerlas en riesgo. No se alimenta el rencor desde esa tribuna, sin que el odio llegue al río alguna vez”.

Durante la conferencia de prensa matutina que ofrece a diario, desde Palacio Nacional, el mandatario mexicano pidió al poeta Gabriel Zaid, uno de los firmantes del desplegado, a quien describió como “un hombre intelectual pero muy conservador’’, hacer un “análisis de contenido de medios’’ para ver “la forma tendenciosa en que se hace periodismo en México. Y que me conteste.

“No se lo pido a (Enrique) Krauze o a (Héctor) Aguilar (Camín) porque tienen otro tipo de actitud. Pero como vi que está Zaid (entre los firmantes) él podría hacerlo y que nos diga si hay libertad (de expresión) o no’’.

E insistió en que en México nunca se había atacado tanto a un presidente, desde Francisco I. Madero, como a él.

El movimiento

El documento desplegado firmado por poetas, científicos, artistas, escritores, académicos, intelectuales, periodistas, cineastas se pronuncia en contra de las declaraciones constantes del presidente en donde desecha movimientos civiles bajo la "estigmatización y difamación contra los que él llama sus adversarios".

Con la consigna de "esto tiene que parar" los firmantes advierten que el presidente ha mantenido un discurso que minimiza el feminismo, las protestas en contra de la violencia en el país, los reclamos sobre el impacto ambiental de algunos proyectos y el descontento del sector cultural ante el retiro de recursos a las instituciones.

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