El secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, admitió que en la lucha contra el crimen organizado ha habido errores en materia de derechos humanos, pero dijo también que es menester reconocer que la seguridad interior se encuentra seriamente amenazada .

Al conmemorar el XCIX aniversario de la Marcha de la lealtad en el Castillo de Chapultepec, encabezada por el presidente Felipe Calderón, el General dijo que la interferencia de la delincuencia organizada ha causado intrincados momentos.

El crimen organizado es un grave fenómeno delictivo de dimensiones cultural, sociológica y trasnacional (...) Es evidente que en algunas latitudes del territorio nacional, el espacio de la seguridad pública está totalmente rebasado. Es menester reconocer que es la seguridad interior la que hoy se encuentra seriamente amenazada , afirmó.

Galván Galván, el único orador frente a Calderón y el resto del gabinete, explicó que en el entorno asimétrico y frágil en el que las Fuerzas Armadas cumplen las misiones de seguridad se privilegian los derechos humanos.

Que ha habido errores, desde luego que sí. Reconocerlo es lealtad. Como lo es aceptar las recomendaciones que nos hacen los organismos competentes. Es lealtad a las víctimas y a sus familias sancionar a los infractores comprobados y reparar el daño causado , dijo.

Sin embargo, completó, también es lealtad investigar a fondo y discernir aquellos casos tendenciosos que buscan desprestigiar al Ejército y desviar la acción de la justicia en favor de los delincuentes.

Aprovechó la ocasión para solicitar de nueva cuenta las reformas al marco legal vigente, con el fin de que las Fuerzas Armadas se desempeñen con mayor precisión en el combate al crimen organizado.

No se trata de arrogarnos privilegio alguno ni de desempeñar funciones que no nos correspondan , externó.

Asimismo, el Secretario consideró que el presidente Felipe Calderón ha sido un comandante sensible, valiente y honesto, identificado con y por sus tropas.

En esta ceremonia, Calderón emuló al expresidente Francisco I. Madero al hacer el recorrido del Castillo de Chapultepec a Los Pinos montado en un caballo blanco. El animal respondía al nombre Honrado. Es la segunda ocasión en que el Jefe del Ejecutivo federal cabalga en un aniversario de la Marcha de la lealtad.

El 9 de febrero de 1913, Madero fue escoltado por los cadetes del Colegio Militar desde el Castillo de Chapultepec hasta Palacio Nacional, poco antes de la traición que terminó con su ejecución.

SOBRE EL HECHO HISTÓRICO

EL PRESIDENTE NO DEBE SER PROTAGONISTA

El general en retiro Clever Chávez consideró que es importante que se recuerde la Marcha de la lealtad, por la cual la milicia respalda al Presidente; no obstante, dijo, la situación actual de ninguna manera puede ser comparada con la inestabilidad política, económica y de inquietud en el Ejército durante la Revolución.

El también Presidente de la Asociación Internacional de Historia Militar recordó que en México hubo dos marchas de la lealtad, donde los militares cobijaron a Francisco I. Madero (1913) y otra en la que respaldaron a Venustiano Carranza (1920).

Criticó que el presidente Calderón haya salido del Castillo de Chapultepec a caballo, pues con el respeto debido , ese acto sólo es una postura.

El especialista en Historia de México y catedrático del Tecnológico de Monterrey, Juan Carlos Olmedo, afirmó que es importante destacar que el papel protagónico en la conmemoración de la Marcha de la lealtad no lo debe tomar el Presidente, sino el hecho histórico en el que se defendió la democracia.

Los cadetes custodiaron a Madero, custodiando la democracia, el orden institucional, las garantías y los derechos ciudadanos consagrados en la Constitución de 1857. En términos simbólicos es muy importante, porque se hace la defensa de las instituciones .

El especialista en ciencia política e investigador del Tecnológico de Monterrey Gustavo López Montiel destacó el discurso del general Galván, admitiendo que la seguridad está seriamente amenazada .

Consideró que planteó dos posiciones: una muy dura en términos de seguridad nacional y una conciliadora sobre el papel del Ejército en la lucha contra el narcotráfico, pues admitió que han cometido errores.

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