En la Ciudad de México, gran parte de la mortalidad hospitalaria a causa de Covid-19 podría tener como principal causa la escasez de camas para pacientes graves, así como el hacinamiento hospitalario que retrasó el ingreso de los pacientes a las Unidades de Cuidados Intensivos, alertó un estudio realizado por investigadores, algunos vinculados al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

El estudio titulado “Mortalidad intrahospitalaria por Covid-19 grave en un centro del tercer nivel de atención de la Ciudad de México; causas de muerte, factores de riesgo e impacto de la saturación hospitalaria”, publicado en la revista científica Public Library of Science (PLOS) One , destaca que los resultados arrojan información sobre el desafortunado y urgente problema de la saturación del sistema de salud y el racionamiento de los recursos de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) durante la pandemia.

El análisis indicó que, al ser analizados los datos, la mortalidad hospitalaria general fue de 30.1%, mientras que la de la UCI de un centro de tercer nivel de atención ubicado en la capital, del cual no se precisó su nombre, fue de 49.2 por ciento.

Aunque la mortalidad bruta parece ser similar a otros grupos, el 45% de los pacientes no supervivientes y el 14% de los pacientes hospitalizados que desarrollaron enfermedades críticas y justificaron el ingreso en UCI no recibieron atención de la UCI debido a la falta de disponibilidad de camas”, se indicó.

El estudio añadió que esta situación se observó de manera similar durante la oleada inicial de la pandemia tanto en Wuhan, China, como en la ciudad de Nueva York, EU, donde más de 50% de los pacientes en estado crítico que requirieron atención de una UCI murieron en los pabellones hospitalarios generales y no recibieron atención debido a limitaciones de recursos, por lo que los expertos estimaron que el hacinamiento de la UCI en el centro de atención terciaria de la CDMX fue un factor determinante.

Sobre los factores relacionados con el paciente, se dijo que los resultados del estudio son similares a los informes anteriores en los que el aumento del número de comorbilidades, especialmente la diabetes y la obesidad, así como pertenecer al género masculino y tener obesidad, se asociaron con un mayor riesgo de muerte hospitalaria.

“Aunque es desafortunado, este análisis revela un problema tácito en los países de recursos limitados en relación con la disponibilidad de suministros para hacer frente a los desafíos de la atención de la salud, como la pandemia SARS-CoV-2”, concluyó el estudio.

Sin infectados, el año próximo

De acuerdo con el más reciente reporte del Modelo Evolutivo COVID19-UAMI, elaborado por académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el punto en el que por fin se llegaría a cero contagios de Covid-19 en México se alcanzaría en la primera semana de octubre del 2022.

Los expertos indicaron que a través de un ejercicio estadístico, que toma en cuenta una nueva ola de infecciones y el retraso en la aplicación de las vacunas, se pronostica el ritmo de expansión del virus en el futuro.

El punto máximo en que por fin se llegaría a cero contagios adicionales sería en la primera semana de octubre de 2022”, con un acumulado de 3 millones 278,208 personas contagiadas, se previó.

Los expertos añadieron que la letalidad, es decir, el número de muertes entre los contagiados, si bien ha tendido a bajar rápido en otros países, en México ha ido “a un ritmo pasmosamente lento”, al tiempo que estimaron que la tasa en el rubro podría situarse en 6.8% para el periodo que va del actual mes de febrero a octubre del 2022.

“Esto implica que de los 3 millones 278,208 enfermos de Covid-19 hasta principios de agosto de 2022 —cuando se prevé lleguen los contagios a su límite superior— el número de fallecidos será de 222,918, por lo que “aún faltarían 73,834 más, respecto del dato del 23 de enero de 2021”, se estimó.

martiza.perez@eleconomista.mx