Buscar
Política

Lectura 3:00 min

“Pues a trabajar, o ¿hay de otra?”

Las calles en el centro de Jojutla, el municipio con mayores afectaciones, han sido bombardeadas por algo más letal que un misil, han sido destruidas por el embate de la tierra que, sin avisar, arrebató vidas y derrumbando el tiempo y los recuerdos que vienen con él.

Las calles en el centro de Jojutla, el municipio con mayores afectaciones después del sismo de 7.1 grados Richter del pasado 19 de septiembre, han sido bombardeadas por algo más letal que un misil, han sido destruidas por el embate de la tierra que, sin avisar, arrebató vidas y derrumbando el tiempo y los recuerdos que vienen con él.

Arturo Quevedo Jiménez, de 55 años tiene un semblante duro que se cae al recordar el miedo y la desesperación de ese maldito 19 de septiembre cuando perdió más que cuatro paredes, cuando perdió recuerdos de tres generaciones de su familia que se criaron en su casa.

A las 1:14 de la tarde de ese martes, la madre de Arturo, de 87 años, se preparaba para salir a la calle desde su casa ubicada en Allende, en el número 111, en la colonia Cuauhtémoc. Sin esperarlo, en cuestión de segundos, todo a su alrededor se fue abajo; sin embargo ella se mantuvo en pie, a pesar de que las paredes que la rodeaban y el techo se le vinieron encima.

Mi madre está bien, pero yo no , afirma Arturo con el semblante visiblemente descompuesto. Pinche gobierno, vienen toman fotos y se van, para qué , se cuestiona y, dice: espero que me ayuden y si no, pues a trabajar, o ¿hay de otra? .

A las a fueras de Jojutla, en Tlatizapan, en la colonia Guadalupe Victoria, se puede percibir un ánimo diferente, aquí las personas no reciben comida, no reciben medicamentos, no reciben nada. En torno a las 14 horas, el sol está a plomo, aunque esto no impide a unos 20 pobladores subir las empinadas calles para recibir ayuda de jóvenes de clase acomodada que han decidido ayudar a las comunidades más alejadas.

Entre los víveres que portan se cuentan pañales, agua, toallas sanitarias y papel sanitario, mismos que racionan conforme los entregan, a ellos no se les cayó la casa , no repara en decir una de las jóvenes.

A pesar de esto, los pobladores, la mayoría mujeres con hijos en brazos, o incluso por nacer, agradecen también sin reparo la ayuda. Dios lo bendiga , exclama una mujer de avanzada edad.

No tengo comida, ni agua, pero estaré bien , dice la mujer, quien expresa que mientras haya vida, todo estará bien.

Es hora de partir, alerta una de las líderes de la brigada, pero no han repartido nada , revira una joven mujer con un hijo en brazos y otro por llegar. No se preocupe, ya viene más ayuda , responde una de las brigadistas de nombre Denisse, ya vienen , agrega uno de los pobladores quien asevera que tiene información que lo confirma, es ayuda de la gente de Jojutla.

hector.molina@eleconomista.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete