Gobernadores de todos los partidos y Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente, hicieron la operación cicatriz. Frente a frente en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), se prometieron reconciliación, incluidos los mandatarios panistas de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, y de Puebla, Antonio Gali, así como el priista Omar Fayad, de Hidalgo, con quienes Obrador tuvo serios desencuentros en campaña.

Tres horas de reunión sostuvieron 30 de los 32 mandatarios del país con López Obrador en el Colegio de Ingenieros. Los únicos ausentes fueron los gobernadores de Jalisco, Aristóteles Sandoval, y de Nuevo León, Jaime Rodríguez, también excandidato presidencial.

Fue un diálogo “franco, abierto y fraternal”, dijo el presidente de la Conago, Manuel Velasco, mandatario de Chiapas. “Pudimos expresarle con toda claridad, determinación y firmeza que en la Conago tendrá amigos y aliados para hacer realidad la cuarta trasformación de México, como la que se vivió en nuestro país en la Independencia de 1810, en la Reforma encabezada por Benito Juárez y en la Revolución convocada en 1910”.

El priista Omar Fayad, a quien Obrador en campaña acusó de enviarle provocadores a un mitin en Pachuca el 20 de junio, ofreció al próximo presidente “una relación de diálogo y coordinación”.

El perredista Graco Ramírez, de Morelos, quien en las campañas expresó severas críticas a las propuestas de Obrador, dijo que coincidió con el tabasqueño en la necesidad de que haya un modelo de mando único policial en el país.

El priista Alfredo del Mazo (Estado de México) expresó su deseo “de trabajo en conjunto”.

López Obrador indicó que tuvo una buena conversación con todos los gobernadores, incluido “el gobernador Yunes”, como se refirió al mandatario panista de Veracruz.

Aunque expresó dudas sobre algunas decisiones de Obrador, como eliminar las delegaciones federales, el perredista Silvano Aureoles, mandatario de Michoacán (quien en campaña expresó su apoyo al otrora candidato del PRI, José Antonio Meade), también respaldó al ganador de las elecciones presidenciales.

López Obrador hizo su balance: “Fue una reunión de respeto, sin controversias, sin reclamos, al contrario, se convino en trabajar de manera conjunta por el bien de México los gobiernos estatales y el federal que entrará en funciones a partir del 1 de diciembre”.

Expresó que si bien los mandatarios estatales expresaron sus dudas e inquietudes, “yo no vi malas intenciones, sino el interés de que se aclararan las cosas”.

Añadió que platicaron “en muy buen plan”, y que “fue una reunión productiva, respetuosa, fraterna”. “Se dejó de manifiesto que está por terminar el proceso electoral, y que una cosa son los partidos (...) y ya cuando se trata de gobernar, ya se tiene que atender a todos los ciudadanos, el gobierno significa servir a todos los ciudadanos. Esto quedó muy claro y fue por eso mismo, y por la disipación de los gobernadores, una muy buena reunión”.

¿De qué hablaron?

En su encuentro, los mandatarios estatales pactaron con López Obrador respaldarlo en su futura encomienda de renegociar el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) y la defensa de los migrantes mexicanos frente al gobierno de Trump.

Obrador ofreció a los gobernadores incluirlos en los trabajos con expertos para acordar el plan de seguridad del nuevo gobierno, y en la discusión de temas como la ley de amnistía que propone.

Cambios al marco fiscal

De acuerdo con López Obrador, los ejecutivos locales le solicitaron promover modificaciones a la Ley de Coordinación Fiscal para incrementar 20% las participaciones federales que actualmente se contemplan, y para una nueva reforma fiscal. Sin embargo, Obrador comentó que fue franco y les dijo que no plantea llevar a cabo reformas estructurales en sus primeros años de gobierno.

“Les hablé con mucha franqueza de que no podemos hacer en lo inmediato esta reforma fiscal (...) Pidieron llevar a cabo una revisión. Yo les expresé que hemos decidido iniciar con muy pocas reformas, desde luego respetando el Poder Legislativo, pero a lo que corresponde a las medidas del Poder Ejecutivo, y no van a ser muchas, porque queremos dejar para el mediano plazo la realización de medidas de fondo. Queremos primero acreditar al gobierno”.

A cambio, les ofreció: “Que no se iba a actuar de manera discrecional. Es decir, que si un gobernador se porta bien se les paga hasta por anticipado (las participaciones), y si se porta mal, se les demora. Eso ya no, no se va a utilizar”.