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No hay Estado democrático sin equilibrios: Luis Vega Ramírez
Hay intentos desde el Poder Legislativo de injerir en la vida interna del Poder Judicial de la Federación a fin de debilitar el sistema de frenos y contrapesos de la democracia, plantea el presidente de la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y de Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación AC.

Foto: Cuartoscuro
En un auténtico régimen de división de poderes no caben los jueces dóciles o al servicio de nadie, porque justo esa división está consagrada en la Constitución para proteger a la República y a los gobernados de los excesos del poder y la arbitrariedad, aseveró Luis Vega Ramírez.
El presidente de la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y de Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación AC aseguró que hay intentos desde el Poder Legislativo de injerir en la vida interna del Poder Judicial de la Federación a fin de debilitar el sistema de frenos y contrapesos de la democracia, así como vulnerar el Estado de Derecho.
En ese sentido, a través de un posicionamiento público, indicó que la aprobación de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, la rotación de juzgadores, la aprobación de controles de confianza y criterios de género y la designación de los consejeros de la judicatura por parte del Senado para controlar la administración y disciplina interna, se dirigen frontal y sistemáticamente a facilitar la intromisión indebida en contra de la Judicatura por parte de otros poderes.
El magistrado indicó que se ha querido posicionar un falso discurso de quienes forman parte del Poder Judicial son privilegiados argumentando que tienen salarios de hasta 600,000 pesos mensuales, lo cual no corresponde ni cercanamente a la realidad.
Planteó que la irreductibilidad salarial no es ningún privilegio, sólo es una de las diversas garantías de independencia de la Judicatura, la cual no sólo está reconocida en la Constitución, también por las convenciones y tratados internacionales que el Estado mexicano ha firmado y ratificado.
“La independencia no es un manto de impunidad, es el derecho humano que cada mexicano tiene para que un juez federal lo defienda de los abusos de las autoridades. Porque no puede llamarse democrático un país en donde no haya contrapeso de poderes”.
Añadió que esos intentos por condicionar a los juzgadores federales han sido presentados a los ciudadanos como “ejercicios modernizadores” que supuestamente impactarán en una más eficiente impartición de justicia, así como en ahorros para los mexicanos, cuando en realidad lo que esconden es la intención de debilitar al sistema de contrapesos de la democracia y vulnerar el Estado de Derecho.
En la democracia, el Poder Judicial es el encargado de vigilar el respeto al Estado de Derecho.
“Está llamado a fungir como contrapeso frente a otras autoridades y asegurar que los derechos fundamentales de todos los mexicanos, en particular de las minorías, no sean violentados”.
No al enfrentamiento
Vega Ramírez destacó que lo que se requiere no es el enfrentamiento ni los señalamientos entre los tres poderes de la unión.
Proponemos el diálogo, la coordinación y el entendimiento entre poderes dentro del marco de competencias exclusivas, autónomas e independientes creado por la Constitución para cada uno de los órganos del poder público.
Dijo que el riesgo que se corre al mantener campañas de desprestigio contra los juzgadores, haciéndolos pasar por oportunistas que sólo buscan el beneficio personal, es que se debilite la confianza ciudadana en sus propias instituciones.
Ningún poder está por encima de otro
El ministro Jorge Pardo Rebollo destacó que la Constitución mexicana no prevé la posibilidad de enfrentamientos entre los tres poderes de la unión.
“El diseño de nuestra democracia descansa en el principio de la división de poderes. Ningún poder se encuentra por encima ni por debajo de otro, y el equilibrio entre los tres poderes descansa en el absoluto respeto mutuo de sus respectivas competencias y facultades”.
Indicó que el papel del Poder Judicial como garante del equilibrio entre poderes descansa justo en su propia independencia. El ministro pidió a los jueces federales evitar caer en provocaciones, sin importar que la crítica de la que han sido objeto, sea injustificada.
La mejor defensa de los jueces es su prudencia y la dignificación de su tarea, y en la reserva y discreción que imperan en sus actos, es necesario evitar caer en cualquier provocación derivada de la agresión y de la crítica por más injustificada que ésta sea.
Añadió que los juzgadores bajo ninguna circunstancia deben entrar a la arena de batalla política en defensa de sus fallos.