Para combatir la pobreza y la desigualdad en México no se trata únicamente de otorgar mayores recursos a los programas de bienestar, sino que se debe contar con estrategias con evidencia internacional y evaluación de resultados, así como de una reforma fiscal para la recaudación de recursos.

Este domingo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó a la Cámara de Diputados el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 en el que se manifiesta que se tendrá como prioridad el gasto público en aquellos programas que busquen mejorar el bienestar de la ciudadanía, por lo que se contempla destinar 173,091 millones de pesos a la Secretaría de Bienestar.

El director del Programa de Desarrollo Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Rodolfo de la Torre, consideró que el monto asignado para los programas de bienestar no responde a las necesidades de combate a la pobreza y brechas de desigualdad, sino que es un esfuerzo por atender algunas necesidades de una forma más amplia, pero otras quedan sin atención y con algún retroceso.

“La Secretaría de Bienestar ha dejado de administrar una gran cantidad de programas sociales, es hasta cierto punto sorprendente el aumento presupuestal a una secretaría que cada vez tiene menos programas”, comentó a El Economista.

En ese sentido, manifestó que es necesario observar que el presupuesto para el bienestar no sólo abarca la dependencia federal, sino que también se debe analizar el Sistema Nacional de Salud. Por ello se pronunció por fortalecer a esta última dependencia en beneficio de los más vulnerables.

“Aumentar el presupuesto público de transferencia en algunas partes del gasto social es positivo, pero tiene que ver más la distribución al interior de los programas. Este gasto sería totalmente insuficiente para enfrentar la pobreza y desigualdad, porque no se emplea en aquello que tendría el impacto más profundo”.

Por su parte, el director ejecutivo de Oxfam México, Ricardo Fuentes-Nieva, explicó la importancia de una reforma fiscal para poder obtener una mayor recaudación de recursos.

Fuentes-Nieva indicó que desde hace 40 años el crecimiento económico de México ha sido muy bajo y se mantienen proyecciones optimistas, por lo que es muy poco probable que existan los recursos suficientes para invertir en los problemas sociales.

Agregó que si bien el proyecto de presupuesto presentado por Hacienda asegura el empoderamiento del Servicio de Administración Tributaria, cuestionó si realmente se podrá lograr recaudación más efectiva para evitar la evasión de impuestos y las condonaciones fiscales, en especial de los más ricos de la sociedad.

“Se necesita una reforma fiscal urgente porque con los recursos que existen en la actualidad no nos va a alcanzar para la lucha contra la pobreza y la desigualdad; desde Oxfam México hemos reiterado la necedad del presidente de no hablar de una reforma fiscal progresiva. Creemos que es una reforma perdida con todo el bono electoral que tiene y la mayoría en las dos cámaras”.