“Si es un estanque de tiburones vamos a tener que meter a algunos políticos, como los que ya hemos visto”, comentó, socarrón, José Antonio Meade a Mikel Arriola, quien asintió con un gesto cómplice.

Los dos se presentan como ciudadanos; niegan ser políticos. En su recorrido mañanero de poco más de dos horas por las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los candidatos presidencial y a la Jefatura de Gobierno por la coalición PRI-PVEM-Panal, respectivamente, escucharon, atentos, la explicación de los ingenieros responsables en las tres paradas contempladas.

Óscar Díaz, residente del edificio terminal, les detalló que así se llama, estanque de tiburones, la superficie de abajo de los 21 foniles, éstos una especie de conos de acero que soportarán la estructura espacial al centro de la magna obra, que servirá para capturar agua.

Meade Kuribreña y Mikel Arriola calificaron de ocurrencia la amenaza de Andrés Manuel López Obrador, el contendiente presidencial de Morena-PT-PES, de cancelar la nueva obra aeroportuaria si llega al poder.

Esa posibilidad no sólo es jurídicamente inviable, afirmó el simpatizante presidencial priista, sino resultaría inconstitucional porque los contratos de la obra ya están en ejecución, sin considerar que se perdería la oportunidad de generar casi medio millón de empleos de calidad.

Cuando una reportera preguntó a Meade si la cancelación podría hacerse por dedazo, Meade Kuribreña devolvió: “por dedazo, ni las candidaturas” y sonrió.