Las campañas negras, que se dedican a impulsar un discurso de odio y de denostación al adversario, han probado que son eficaces para hacer ganar candidatos a puestos de elección popular, pero tienen consecuencias, advirtió Gabriel Guerra Castellanos.

El presidente de la empresa de consultoría y comunicación, Guerra Castellanos, participó en la XII Cumbre Mundial de Comunicación Política celebrada la semana pasada en la Ciudad de México, donde afirmó: “Vengo a alertar acerca de los riesgos de la comunicación negativa, del discurso del odio, del discurso del miedo”.

Dijo que las campañas negras y el discurso del odio sin duda, electoralmente eficaces, pero quienes recurren a ellas pareciera que no se dan cuenta de la confusión, el rechazo, el hastío y, eventualmente, el asco que le generan a los electores.

El discurso de odio en algún momento genera emoción, indignación, impulso, pero se va gastando porque o los hechos nos comprueban que las cosas no son como nos dijeron o las palabras se van rebasando a sí mismas hasta que regresan a darnos una mordida en el trasero.

Recordó que en el 2006 este tipo de campaña en contra de Andrés Manuel López Obrador, sumada a los errores propios de ese político, así como a la abierta intervención del presidente Vicente Fox influyeron para que ese candidato perdiera la contienda con todo y que llevaba más de 10 puntos de ventaja en las encuestas semanas previas a la elección.

Afirmó que no se trata de un fenómeno exclusivo de México, sino que en el mundo ha habido muchos ejemplos de ello, como fue el caso de la elección del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tomó un discurso nativista, excluyente racista e islamofóbico ganó, pero el costo social no debe pasarse por alto.

El discurso del odio termina generando una serie de consecuencias imprevistas, algunas que son “de una ironía deliciosa” como ver a la senadora expanista, Gabriela Cuevas, quien era una de las principales opositoras de Andrés Manuel López Obrador y ahora se ha sumado a su proyecto.

Incluso puso como ejemplo el caso del candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya, quien en su momento defendió al ahora abanderado del PRI, José Antonio Meade, y al expresidente Felipe Calderón Hinojosa y hoy se asume como uno de los principales críticos de ambos.

Dijo que eso y otras situaciones que se están viendo en la etapa de las precampañas serían de risa, salvo que se trata de nuestro país y de los personajes que en teoría nos van a gobernar.

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