Este domingo, la Caminata por la Verdad, Paz y Justicia concluyó su recorrido que inició desde el jueves pasado con la salida del poeta Javier Sicilia e integrantes de la familia LeBarón, de Cuernavaca, Morelos, rumbo a la capital para exigir justicia por las y los desaparecidos y el combate a la violencia.

Poco antes de las 9 de la mañana, familiares de víctimas de homicidios, desapariciones, secuestros y desplazamiento, comenzaron a congregarse en la Estela de Luz, en Reforma, para dirigirse a Palacio Nacional y entregar al presidente Andrés Manuel López Obrador una propuesta ciudadana para la construcción de una política sobre verdad, justicia y reparación del daño, así como el documento Justicia Transicional en México.

Los integrantes de la caminata iniciaron su recorrido en silencio, mientras que algunos cargaban carteles con los rostros e información de sus desaparecidos, otros caminaron sin un zapato en homenaje a McKenzie Langford, la menor de nueve años quien tras ser víctima del ataque a la familia LeBarón en Bavispe, Sonora, herida y sin un zapato, caminó varios kilómetros para buscar ayuda. Pese a que el Ejecutivo federal ya había anunciado que no recibiría personalmente a los integrantes de la caminata, sino que sería su gabinete de seguridad, éstos marcharon deteniéndose en algunos antimonumentos en la Ciudad de México.

Al unísono de “¡Verdad, justicia, paz!”, los integrantes se detuvieron al pasar frente a las oficinas centrales del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde se encuentra un antimonumento en memoria de los niños fallecidos en la Guardería ABC; también hicieron una pausa frente al edificio de la Bolsa Mexicana de Valores en donde se encuentra un número 65, que hace referencia a los trabajadores que fallecieron por la explosión en la mina Pasta de Conchos, en Coahuila.

También se realizó otra parada en el antimonumento a los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y finalmente en el antimonumento del Movimiento del 68, ubicado a un costado del Zócalo capitalino.

En su recorrido, los asistentes esperaron a la comitiva encargada de entregar al Senado de la República los mismos documentos que hicieron llegar al presidente de la República.

Dentro de la Cámara Alta, los representantes fueron recibidos por el legislador independiente Emilio Álvarez, así como por senadores del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano; mientras que Morena y sus aliados: Partido del Trabajo y Encuentro Social no se presentaron.

A nombre de las víctimas, Araceli Rodríguez enfatizó que el acceso a la justicia le compete al Estado mexicano, principalmente al presidente, “quien tiene la máxima autoridad para hacer valer nuestros derechos”.

“Esto no es un show, la sangre no es un show. Las vidas de los seres humanos asesinados y desaparecidos no es un espectáculo, somos personas que venimos caminando con el alma desgarrada”, expresó.

Después del mediodía, llegaron al Zócalo capitalino, donde simpatizantes del presidente López Obrador los recibieron con gritos de rechazo: “¡Es un honor, estar con Obrador!, ¡Lárguense de aquí!, ¡Váyanse a su patria!, ¡Traidores!”, les gritaron a los marchistas.

Al enterarse de que no serían recibidos por el presidente López Obrador, quien en ese momento regresaba a la Ciudad de México de una gira por Monterrey, Nuevo León, los integrantes de la caravana anunciaron que no aceptarían ser atendidos por el gabinete de seguridad.

Javier Sicilia dijo que la agenda en la materia no es un tema que debe abordarse con balazos, pero tampoco con abrazos como sugiere el presidente. Se requiere una política de justicia transicional, que sea elaborada en conjunto con las víctimas de la violencia, planteó.

Asimismo, el poeta convocó al Ejecutivo a no tratar como un show a las víctimas de la inseguridad que priva en algunas regiones del país. “Nosotros, al caminar hasta aquí, hemos cumplido con nuestro deber. Tú, en cambio, como presidente, tienes la disyuntiva de continuar caminando hacia el horror que los primeros pasos de tu gobierno han transitado, o de unirnos y llevarnos a todas y a todos mediante una política de Estado basada en la verdad, la justicia.

“Tú (presidente) nos pides más tiempo para buscar la seguridad, pero no hablas de verdad ni de justicia. Después de la masacre de la familia LeBarón, ya sólo hay tiempo para encararla con una política de Estado que se base en mecanismos extraordinarios de verdad y justicia. (...) No hay que repetir el pasado, presidente. Ese pasado nos ha destruido y continúa destruyéndonos. Hay que crear lo nuevo que preserva la vida”, destacó.

Una comitiva de integrantes de la caravana ingresaron a Palacio Nacional únicamente para entregar la carta de Javier Sicilia y algunos documentos que comentaron forman parte de las propuestas para elaborar una justicia transicional.

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