El próximo 12 de febrero 77 asociaciones civiles convocan a la marcha Vibra México. Esto en el contexto de un país que se presenta vulnerable y amenazado por el exterior, además de haber descendido 28 posiciones en los índices de percepción de corrupción a nivel mundial. Eduardo Bohórquez director general de Transparencia Mexicana desde 1999, es fiel creyente de que la participación ciudadana permitirá que la rendición de cuentas brinde mejores gobiernos.

¿Qué espera Transparencia Mexicana con esta marcha?

Defender a México de estas amenazas supone exigir el respeto de Trump y de su administración, pero también demandar que nuestros gobiernos, de todos los partidos, actúen para hacer menos vulnerable al país frente a estas amenazas.

Espero que quienes tomen la calle el día 12 de febrero, pero también quienes decidan no hacerlo seamos capaces de coincidir en algo: que la defensa de los intereses de México puede hacerse con distintas estrategias y desde diferentes ideologías. También en que defender a México requiere enfrentar los problemas que nos debilitan frente a las amenazas externas: corrupción, impunidad, desigualdad, pobreza, justicia y derechos.

Se ha mencionado que #VibraMéxico es la marcha de los que no marchan ¿en qué medida crees que es verdad?

No creo en las etiquetas. Mis padres marcharon en 1968, a mi me tocó hacerlo en el movimiento estudiantil de 1987, en 1988 junto al Ingeniero Cárdenas, marché en contra de la elección de Roberto Madrazo en Tabasco, en contra de la masacre de Ayotzinapa, en la marcha de las mujeres el año pasado junto a mi pareja. Creo que la plaza pública es para quienes hemos marchado desde niños, pero también para quienes decidan hacerlo por primera vez.

¿Cuáles son las medidas concretas que Transparencia Mexicana planea exigir al gobierno en contra de la desigualdad, la corrupción y la impunidad?

Hemos planteado propuestas por años. Desde la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, la #Ley3de3, acudimos al llamado de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) para formular propuestas para el Acuerdo Nacional, hicimos 20 propuestas concretas. Las medidas están sobre la mesa. Lo que sigue es construir una agenda de trabajo pública, medible, orientada a resultados en el corto plazo.

¿Cuál es la postura ante un clima de confusión sobre los motivos de la marcha?

Encontrar coincidencias en la forma de defender los intereses de México es difícil, sobretodo en una sociedad plural y diversa como la nuestra. Creo que quienes piensan que solo hay que defender al país de las amenazas externas, sin exigir más a nuestro gobierno, ven solo la mitad del problema, pero eso no significa que no tengan derecho a marchar. Yo no creo que la defensa ciega del país, sin autocrítica, nos lleve muy lejos, por lo que seguiré en el análisis, la reflexión, la crítica, la exigencia, la propuesta, el lunes 13 de febrero. La marcha es un momento simbólico, una vía entre tantas que una ciudadanía plural y diversa, tiene que seguir explorando.

¿Cuál es el significado real de la unidad nacional en el contexto actual?

Creo que lo que nos une es una historia compartida y el anhelo de que lo que nutre nuestro pacto social: un Estado laico, educación de calidad, salud digna, menos desigualdad, mayor respeto a los derechos humanos. Hay que dudar siempre de la idea de que compartir una causa es sinónimo de uniformidad u homogeneidad.

¿Crees que las asociaciones hagan más fácil la organización de los ciudadanos?

Creo que las organizaciones de la sociedad civil son claves para articular agendas y demandas estructurales, pero también que los ciudadanos pueden hacer mucho sin pertenecer a alguna de ellas. En Ciencia Política se llama "organización sin organizaciones". La movilización social puede tomar muchas formas, lo que realmente importa es que no cese. No hay que olvidar que en democracia la voluntad política aparece siempre qué hay una sociedad exigente.

internet@eleconomista.com.mx