La falta de documentos oficiales con huellas dactilares, aún no aportados por familiares que denunciaron la desaparición de algún pariente que podría encontrarse entre los 120 cuerpos trasladados a la ciudad de México de un total de 176 encontrados en fosas del municipio de San Fernando, Tamaulipas, no ha permitido la identificación de uno solo, manifestó Ricardo Nájera.

El Vocero de la Procuraduría General de la República estimó que por estos hechos los cuerpos siguen depositados en gavetas del Servicio Médico Forense y las pruebas genéticas, que son más tardadas, representan la última instancia para identificar a las víctimas de sicarios presuntamente pertenecientes al cártel de Los Zetas.

Ricardo Nájera comentó a El Economista que la afluencia de familiares a las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada sigue creciendo, pero no se han entregado documentos con esas características dactilares.

En una plática informal, reveló que se han recibido en los últimos 15 días 30 peticiones de colaboración para identificar los cadáveres hallados en Querétaro y 40 más encontrados en Guanajuato, por lo que la Dirección de Servicios Periciales del Agente del Ministerio Público Federal continúa trabajando.

Debido a que las huellas con documentos dactilares no han sido aportadas, se aplicó la prueba de ADN y otras paralelas como maxilofaciales para completar evidencias con las cuales se debe contar para identificar los cuerpos.

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