Con la aprobación de la reforma laboral, que tiene como columna vertebral la democracia sindical, habrá reacomodos en el sindicalismo mexicano donde los viejos sindicatos deberán reinventarse, planteó Óscar de la Vega.

El socio director De la Vega & Martínez Rojas explicó que la reforma laboral abre la puerta al surgimiento de más sindicatos, al señalar que los trabajadores podrán organizarse en agrupaciones de la forma que lo decidan. Por ello, dijo, los sindicatos que ya existen deberán transformarse y demostrar que realmente son representantes de los empleados, pues de lo contrario la base trabajadora podrá recurrir a crear nuevos gremios laborales.

“Es una prueba para ver cuál ha sido la representación, cuál es el contacto o cuál es el apoyo que los trabajadores les brindan a estas dirigencias sindicales. Ya no será por dedazo o por acuerdo del gobierno que tengan o no la presentación de los trabajadores, sino que tendrán que probarla”.

Consideró que con esta modificación en la legislación, sin duda habrá reacomodos en el escenario, los cuales ya se perciben tan sólo a unos meses de haberse dado el cambio en el gobierno, ya que han surgido organizaciones como la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, liderada por el senador morenista Pedro Haces Barba, y la Confederación Internacional de Trabajadores, que dirige el legislador Napoleón Gómez Urrutia.

En entrevista, el experto en derecho laboral destacó que la relación entre el gobierno y los sindicatos, ya sean de nueva creación o con años de fundación, debe ser de respeto e independencia, en la que las organizaciones gremiales no sean usadas como brazos de partidos , pero que tampoco se beneficie a ciertos sindicatos sólo por apoyar a ciertas figuras o asociaciones políticas.

La tentación es mucha, explicó, porque los líderes sindicales tienen una representación importante, lo cual se convierte en lo que se conoce como un factor real de poder que puede incidir en temas partidistas.

Indicó que la función de los sindicatos es la representación de los empleados, así como luchar por mejoras laborales, mas no la participación en asuntos políticos.

“Creo que los sindicatos van a tener suficiente trabajo en estos momentos tanto para reinventarse como para pensar si van a poder participar o no en política. Está el atractivo porque son agrupaciones que tienen el apoyo de una cantidad importante de personas, pero creo que lo primero es reinventarse y buscar cómo conectar con las bases de trabajadores”, consideró.

El objetivo es que haya democracia sindical

Óscar de la Vega explicó que los principios rectores de la nueva legislación laboral son la democracia sindical y la negociación colectiva.

“Es un cambio importante en el país, desde 1970 no habíamos tenido un cambio de este nivel (...) Por primera vez vamos a estar viviendo una democracia sindical de fondo en la que la decisión no es del sindicato, sino de los trabajadores”, expuso.

Por primera vez, indicó, se incluye en el artículo 358 de la Ley Federal del Trabajo el derecho del trabajador a poder determinar si quiere o no estar sindicalizado, cuando anteriormente los sindicatos tenían el control de los trabajadores a través de la cláusula de exclusión por ingreso y por la cláusula de exclusión por separación. Pero con este cambio se reconoce el derecho del trabajador a estar o no sindicalizado.

Un cambio fundamental, explicó, es el que quedó plasmado en el artículo 110, fracción sexta, que refiere que el trabajador tiene el derecho de decidir si paga o no cuotas sindicales, cuando anteriormente el patrón se encargaba simplemente de descontar los pagos a sus empleados.

Sin embargo, dijo, quedó un pendiente en el artículo 395, en el cual se condiciona el empleo a que el trabajador se afilie al sindicato titular del contrato colectivo de trabajo, lo cual es en flagrante violación al derecho de la libertad de asociación del empleado.

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