De los tres debates a realizarse entre los cinco candidatos independientes a la Presidencia de la República, el segundo será el más importante, pues si en éste la ventaja que mantiene el puntero de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, no logra ser disminuida, no habrá forma de evitar su triunfo el 1 de julio, planteó el presidente de Consulta Mitofsky, Roy Campos.

“El primer debate es como la presentación en sociedad de los aspirantes presidenciales, pero si en el segundo no logran tumbar al puntero, ya no va a haber forma de que lo alcancen porque para cuando se realice el último, llegarán a tres semanas de que se realice la elección”.

En entrevista, explicó que históricamente después de una participación en un debate presidencial los punteros tienden a disminuir en la preferencia electoral de los votantes; sin embargo, no se puede prever que ello le sucederá a López Obrador, pues esta campaña no está demostrando un comportamiento similar a otras.

“Después de su primer debate bajó (Francisco) Labastida, bajó López Obrador y bajó (Enrique) Peña Nieto, pero quiero aclarar que históricamente no habíamos vivido lo que hemos vivido ahora. López Obrador no ha bajado en la campaña, sino ha subido, y en las otras campañas, el que empezó adelante después fue bajando”.

Aclaró que si bien el puntero puede perder ciertos puntos en la preferencia, es difícil lograr que con un debate el ciudadano cambie radicalmente la decisión de su voto. “La inmensa mayoría de los ciudadanos que ven el debate ya tiene definido su voto. El debate en sí cambia muy poco el voto”.

Para Roy Campos hay dos indicadores para saber quién ganó el debate. Uno, es aquel candidato que supere expectativas de cómo se desenvolvería y dos, conseguir más votantes, pero para ello habrá que esperar una encuesta que mida realmente si cambiaron las preferencias electorales, pues los sondeos se realizan al terminar los debates no reflejan quién ganó, sino solamente quién lo vio.

 

El segundo lugar, al que más convienen los debates

A quien más le convienen los debates, planteó, es al candidato que se encuentra en un segundo lugar en las preferencias electorales porque es el más interesado en que el primer lugar se equivoque.

“El debate es el momento de máximo riesgo para un candidato, entonces el que va en primer lugar quisiera que no hubiera riesgos, y todos van a tratar de hacer resbalar a los demás, les hacen preguntas incómodas, los atacan, sacan documentos, y hay que ver si el otro resbala”.

Campos consideró que aunque lo políticamente correcto a observar en un debate presidencial son las propuestas de los candidatos, la atención de los votantes se concentrará en los errores y traspiés que cometan en las casi dos horas que durará el debate.

“Ésta es la oportunidad de ver a los que quieren ser presidente en momentos de estrés, en momentos de riesgo, son momentos donde no pueden editar, donde no están haciendo un spot, no tienen a su asesor a un lado diciendo lo que tienen que decir. Son momentos de estrés y pueden cometer errores”.

Expuso que una equivocación fuerte de parte de los aspirantes sí les puede afectar, porque ese “resbalón” será sin duda aprovechado por los adversarios políticos para su favor.

“La equivocación de Labastida hizo que Fox ganara”.

Asimismo, refirió que a quienes también beneficia un debate es a los que se encuentran en el fondo de las preferencias electorales, pues para empezar los ayuda a ser más conocidos.

“El debate del año 2000 hizo que Gilberto Rincón Gallardo, que nadie lo conocía, se diera a conocer; en el 2006, Patricia Mercado se da a conocer, en el 2012, Gabriel Quadri también se dio a conocer. En este primer debate es posible que muchos se sorprendan del Bronco”.

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