La actuación del gobierno federal en el tema de Ayotzinapa ha sido errática y ha carecido de respuestas y de clarificar los hechos. Ha perdido el control de la situación y ha optado por una postura de confrontación, con la intención de imponer su propia versión de los hechos, dijo Leopoldo Maldonado Gutiérrez, oficial del programa legal de Artículo 19.

Pocas veces México ha sido sacudido con la intensidad que se percibe hoy. La sociedad se ha unido para salir casi a diario a las calles y exigir a las autoridades la presentación con vida de un grupo de 43 estudiantes normalistas que desaparecieron el pasado 26 de septiembre del 2014 en Iguala, Guerrero y que hoy, a 120 días, el paradero de los jóvenes es incierto.

Leopoldo Maldonado Gutiérrez, oficial del programa legal de Artículo 19, hace un análisis del caso.

¿Cuáles son las afectaciones políticas y sociales de que en cuatro meses no se consigan indicios del paradero de los normalistas?

Simplemente evidencia que hay una falta total de capacidades institucionales para atender este tipo de situaciones, lo cual ya quedaba perfectamente demostrado durante el sexenio pasado y se trató de ocultar mediante un manejo distinto de la crisis de seguridad en México. La pretensión de ocultar provoca una crisis política, pues se pone al desnudo que el aparato de procuración de justicia carece de capacidades mínimas de investigación y de persecución contra los responsables.

La sociedad ha tomado una postura activa en este hecho. ¿A qué se le puede atribuir esta participación social?

Nos parece que es un proceso de hartazgo acumulado que se venía dando y que, efectivamente, como se dieron los hechos en un principio se señalaba la participación directa de elementos de Policía Municipal con elementos del crimen organizado y, después, se empieza a manejar otra información en donde a estos actores se agregan instituciones de carácter federal, pues en este caso se vislumbra lo que puede ser cómo funciona esta perversa relación entre mafia y gobierno.

Por otra parte, el hecho de que sean estudiantes, el hecho de que fuera en el marco de una protesta, el hecho de que hay un contexto actual de suma regresividad en materia de Derechos Humanos en México en donde, por ejemplo, la protesta social está siendo criminalizada desde el primero de diciembre del 2012 y los hechos de Iguala es la causa por la cual se ataca a los normalistas, se les agrede físicamente, se asesina a unos y ahora se mantienen desaparecidos a 43. Nos parece que esta es la tónica.

¿México está viviendo una crisis?

Sí, por supuesto.

¿Cómo califica la actuación del Gobierno federal?

Errática. Ha perdido el control de la situación. No ha tenido la capacidad de respuestas prontas. No ha tenido tampoco la capacidad de clarificar los hechos y de dar con todos los responsables. Además, en las últimas semanas se ha colocado en una postura mucho más confrontativa tratando de imponer su propia versión de los hechos, cerrándose en otras líneas de investigación.

La respuesta a la crisis social que esto genera, es decir a la manifestación, pues echando mano de discursos del pasado como: la desestabilización, la violencia de los esbozados, agentes infiltrados, intereses ocultos. Todos estos términos que parecían que había quedado en los 60s, 70s, pues se recuperan en la actual crisis y otra vez es una falta total de autocrítica por parte del gobierno que en lugar de atender los llamamientos sociales, pues descalifica a los diferentes actores que se han involucrado en estas movilizaciones.

¿Qué implicación tiene que se abran a la sociedad civil los cuarteles militares? ¿Se vulnera a una institución de la seguridad del país?

No. Es necesario que el Ejército en México se democratice. Es una institución que mantiene pernicioso rezagos autoritarios. Ha sido un gran avance desde hace unos años el hecho de que se haya declarado la invalidez del fuero militar para casos en donde se cometen violaciones de Derechos Humanos de civiles.

Eso fue un primer pasado para generar un verdadero ejército democrático. Un ejército coherente con una sociedad moderna, con una sociedad plural. No una institución cerrada, no una institución que no rinde cuentas antes la sociedad. Entonces, es necesario. Es un proceso normal y que además es urgente.

Si pudiera tomar tres acciones para resolver esto lo más pronto posible, ¿cuáles serían?

La primera pasa por los cambios estructurales en la procuración de justicia. Implica muchas cosas, entre otras, la adopción de protocolo mucho más objetivos, científico y eficaces.

La segunda pasa por una aceptación y autocrítica por parte del gobierno, no sólo de la crisis de Ayotzinapa sino de una crisis ya sistémica en términos políticos, sociales y económicos y el llamado a un diálogo donde se tomen decisiones que transformen al Estado de manera profunda.

En el caso concreto de Iguala, Ayotzinapa, esclarecer los hechos y eso no implica aferrarse a una sola hipótesis sino abrir líneas de investigación que está exigiendo los padres de los normalistas y sus representantes.

¿El PRD se ha visto afectado por el vínculo de José Luis Abarca y el tema de los normalistas desaparecidos?

Sí, por supuesto. El PRD y en realidad todo el sistema de partidos se ve sumamente afectado. De por sí habían perdido de manera bastante sustantiva la legitimidad frente a la sociedad. Son de las instituciones con menor popularidad y menor aprobación a nivel social.

Los partidos políticos ahora demuestran que todos están contaminados por el crimen organizado y que antes una crisis política de esta magnitud, la postura del PRD ha sido sumamente errática. Ha sido una respuesta sumamente confrontativa con la sociedad. Algo que sorprende en un partido que se dice de izquierda. En lugar de estar de lado de las reivindicaciones sociales pues prácticamente se ha se convertido ese partido un vocero del partido actual.

¿Y para el PRI?

Igual que todos los partidos. Me parece que evidentemente el más afectado es el PRI. Se puede ver incluso en las últimas encuestas sobre las preferencias electorales para el 2015. Tiene un descenso en las preferencias del 10% que demuestra un total rechazo y otra vez el hecho de que el PRI quería mostrar una nueva cara pues no lo ha logrado ante esto.

De todas maneras, quienes no creímos que el PRI tuviera una nueva cara, pues simplemente confirmamos con tristeza de que es una institución que apela a las prácticas más autoritarias, que sigue apelando a la verticalidad, que sigue apelando a la falta de transparencia y donde prevalece una cultura política basada en la corrupción, en amiguismo y en las influencias.

Entonces, es un PRI que no ha cambiado, solamente cambia de rostros, más jóvenes pero que sigue recurriendo a las mismas prácticas que en un momento dado le quitaron el poder en el año 2000.

¿El caso se reflejará en las próximas elecciones?

Sí. Desgraciadamente quienes públicamente se han tratado de mantener al margen para bien o para mal como lo han sido el PAN, en este caso, también lo que se alcanza a ver sobre todo a nivel del Distrito Federal es que Morena recaba todas esos votos que pierde el PRD y también lo hace a nivel federal. Obviamente sí hay secciones políticas que se benefician.

A diferencia de otros momentos como te comentaba no es una crisis de uno o dos partidos, sino es una crisis del sistema político mismo y del sistema de partidos. La gente se da cuenta de cómo esta clase de situaciones que algunos se agraven otros se aprovechan para beneficiarse. Lo más interesante será la respuesta que tenga la ciudadanía en las próximas elecciones. Cómo se va a manifestar este descontento que puede ser desde el abstencionismo, voto nulo, el no permitir que se instalen casillas.

Hay un interés de la sociedad en mostrar ese descontento en el único mecanismo que el sistema de partidos nos ha querido dejar que es la democracia electoral, la visión más reducida de la democracia y de participación ciudadana es ahí donde yo creo que será muy interesante cómo se manifieste el contexto social.

¿Cuál debe ser el papel de la CNDH?

El papel de la CNDH desde hace mucho tiempo tuvo que haber sido muy proactivo. Una CNDH totalmente plegada a los intereses de poder que carecía, para empezar de voluntad política para tratar los temas más delicados en materia de Derechos Humanos. La vimos ausente en la discusión sobre el arraigo, la vimos ausente en la discusión sobre el fuero militar, en los sucesos de Tlatlaya y Ayotzinapa con una postura muy tibia y en otros muchos casos graves de violaciones pues un papel muy secundario por parte de la CNDH.

La CNDH tiene una nueva oportunidad con su nuevo titular. Tendrá que renovarse, tendrá que obviamente, el hecho de cambie la cabeza no quiere decir que cambie totalmente el cuerpo. Tendrá que renovar sus cuadros, las personas que estén ahí, que tengan una visión de verdad de defender a la sociedad y pues hay una oportunidad que se presenta para la CNDH. Ha mostrado algunos indicios de cambio. Ha mostrado posturas mucho más contundentes en diferentes tópicos en los cuales antes no se pronunciaba con Raúl Plascencia entonces parece que si sigue por este camino pudiera ser una verdadera defensoría del pueblo como lo dice su nombre.

mrc