A raíz del infarto que sufrió en el 2013, el actual candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador cambió su carácter, dejó de fumar, camina una hora diaria y lee una hora por las noches. Tuvo un rejuvenecimiento, opinaron expertos y allegados al político tabasqueño. El abogado Julio Scherer Ibarra es el responsable de haber cambiado la imagen autoritaria que se percibía del político, y mostrar ahora a un López Obrador sereno y hasta bromista, explicaron.

Para el publicista Carlos Alazraki, López Obrador “está manejando muy bien su discurso, que es el de siempre, y no lo está cambiando”. Sin embargo, dijo, a diferencia del 2012 y el 2006, ahora “está más relajado, más confiado. Ya hace bromas, y hasta hace campañas para que voten por los diputados y senadores (de su coalición). Está muy sobradito, y a esta elección le faltan más de 70 días”.

Alazraki dijo saber que Julio Scherer “está haciendo muy buena labor” en asesorar a López Obrador sobre el manejo del discurso y el mensaje político, así como en las reacciones en temas coyunturales, como la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional.

José Manuel Talero, experto en marketing político, aseguró que un punto positivo de López Obrador es que “tiene mucho que ganar y poco que perder”.

Yeidckol Polevnsky, dirigente nacional de Morena, y una de las personas más cercanas al candidato presidencial, aseguró que luego del infarto que sufrió en el 2013, percibe a López Obrador más sereno y maduro.

“Yo lo encuentro bien, de muy buen humor, haciendo muchas bromas, yo creo que disfrutando mucho de ir en primer lugar.

“Creo que después del problema de salud, hizo varios cambios que lo rejuvenecieron: dejó de fumar, empezó a caminar una hora diaria, está cuidando más la comida, y creo que eso se ha reflejado claramente en su salud. Y no sólo en eso, sino que agarró un segundo aire de rejuvenecimiento impresionante. No para, empieza muy temprano en las mañana, y termina tarde, y nos pone un reto muy importante para aguantarle el paso”, aseveró.

La diputada federal con licencia Rocío Nahle también lo describió: “Tiene 40 años en esto, y es un hombre que ha caminado mucho, ha madurado mucho. Las tres elecciones son diferentes. Sin embargo, le da vuelta a la página (2006), sigue trabajando, con la misma política social, con la visión que tiene. Lo veo bastante bien, maduro, sólido, sereno, amor y paz, lo veo muy bien”, aseguró.

nace el Amlodipino

Rocío Nahle narró cómo le surgió al candidato presidencial recetarle a sus adversarios políticos el Amlodipino: “Por ejemplo, el Amlodipino se lo dan (la idea) en Veracruz, en Huatusco, un doctor se acercó y le dijo: ‘Recétale esto a tus adversarios’, y él saca el Amlodipino”.

Yeidckol Polevnsky refirió que la frase sobre soltar al tigre, que lanzó López Obrador en la Convención Bancaria, no fue una amenaza, sino una cita de un personaje histórico, “que pocos entendieron”.

“El tema del tigre lo quisieron manejar como que él estaba amenazando, pero habla únicamente de la ignorancia desmedida que tienen, porque Andrés Manuel efectivamente ama a este país y además conoce su historia perfectamente bien. Y el tema del tigre es una cita que hace Porfirio Díaz, estando en Veracruz, y se lo dice a (Victoriano) Huerta. Le dice que (Francisco I.) Madero ya soltó al tigre, vamos a ver ahora quién lo atrapa. Entonces Andrés hace esa referencia, que en un público culto no tiene mayor problema, porque la gente sabe muy bien de qué habla, pero mucha gente no sabe de lo que habló”, dijo.

A diferencia de la campaña del 2012 y el 2006, en el actual proceso electoral Andrés Manuel López Obrador dio un peso muy importante a su familia. Su esposa, Beatriz Gutiérrez, viaja frecuentemente con él para asistir a los mítines, y llevan —ocasionalmente— a su hijo, Jesús Ernesto, de apenas nueve años.

Los tres hijos del político (José Ramón, Andrés y Gonzalo) jugaron un papel destacado en la definición de alianzas con PT y PES en los estados, así como en la nominación de candidatos.

Yeidckol Polevnsky contó que al candidato le gusta leer y escribir.

¿Sobre qué escribe?, se le preguntó.

“Andrés, junto con Beatriz, su esposa, han hecho dos investigaciones sobre Francisco I. Madero para ver quién era su círculo cercano, cuál era la conducta, cómo funcionaba, porque Madero era empresario, de familia de muchísimo dinero, había estudiado en Francia, en Estados Unidos, tenía inversiones en la Bolsa, y entonces Andrés ha investigado mucho”.

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