De acuerdo con los indicadores, el talón de Aquiles, antes y después de la reforma en materia penal, sigue siendo la capacidad de investigación del Ministerio Público, afirmó Guillermo Zepeda Lecuona.

Al participar en el foro El Sistema de Justicia Penal en México. ¿En dónde estamos y hacia dónde vamos?, organizado por el Instituto Belisario Domínguez de la Cámara de Senadores, el académico y especialista del colectivo Impunidad Cero explicó que es allí donde está el corazón de la impunidad.

Excoordinador del proyecto de seguimiento de la reforma penal con el auspicio de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) y del eje de Estado de Derecho del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), explicó que antes de la reforma al sistema penal la inercia punitiva en la materia era ocho o nueve décadas en las procuradurías de los estados y la nacional.

Vender eficiencia e impunidad en algunos casos no se iba a quitar sólo con la reforma, dijo.

Desde su óptica, tener un solo marco institucional a nivel nacional ha permitido destacar que el desafío está en materia organizacional.

Cada año se publica un estudio sobre el desempeño de las fiscalías estatales, y la efectividad bajó de 20.7% en el 2016 a 19.4% en el 2018, explicó.

Detalló también que Morelos y Oaxaca tienen 99.3% de impunidad en homicidios, y que en Morelos hay registrados 780 homicidios y 11 sentencias, de las que sólo siete son condenatorias.

“Estamos combatiendo los delitos del siglo XXI con pie y medio en el siglo XIX. El modelo de gestión tiene que cambiar. No podemos seguir permitiendo que el Ministerio Público investigue con técnica epistolar, por oficio”.

Sobre el tema de la Guardia Nacional, deseó que sea una solución en la medida en que aporte en inteligencia y despliegue táctico, porque está comprobado que el solo patrullaje no combate el crimen organizado. “Es como pensar que los bomberos deberían salir a buscar incendios”, comentó.

El combate a la delincuencia y el crimen organizado debe hacerse con inteligencia y dando golpes de precisión, concluyó.