El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) tiene actualmente 15 disidencias, mismas que se disputan la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo o buscan la destitución del actual dirigente Carlos Romero Deschamps, quien se encuentra al frente de la organización sindical desde hace tres décadas; y que para su expulsión, requiere “un debido proceso” que incluye una Asamblea Nacional y contar con el apoyo de la mayoría de las secciones sindicales bajo la tutela del Consejo General de Vigilancia.

De acuerdo con los estatutos del STPRM, un Comité Ejecutivo General está integrado por un Secretario General y cinco secretarios, 36 dirigentes regionales, 68 funcionarios que representan a las secciones, 5 consejeros sindicales, 86 integrantes de las comisiones nacionales mixtas, 162 comisionados nacionales y 12 comisionados adscritos.

Entrevistados por separado, dos de las disidencias, quienes ya cuentan con toma de nota (reconocimiento de la autoridad laboral), coincidieron que es un distractor el anuncio que hizo Sergio Carlos Morales, respecto a la destitución del dirigente.

“Para que se dé la expulsión de Romero Deschamps se debe seguir todo un proceso, no basta con que una sección sindical o un grupo de disidentes vote por su expulsión; se requiere que estén de acuerdo las secciones sindicales, que haya votación nacional, así como asambleas. Lo que hoy denuncia los trabajadores en Coahuila, con Sergio Carlos Morales, es sólo un distractor ante las denuncias penales que tiene el dirigente”, explicó en entrevista Luis Zárate Cuevas, integrante del Sindicato Petroleros de México (Petromex).

En ese mismo tenor se expresó Pablo Franco, abogado laboral y ex funcionario de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, “se conoce que él (Sergio Carlos Morales) forma parte de las disidencias que promueve el propio Romero Deschamps, es un distractor por la orden de aprehensión que existe en su contra”.

Especialistas laborales consultados en el marco del parlamento abierto del Senado de la República, donde se discuten temas laborales, comentaron que la base de la expulsión del dirigente, si fuera el caso, debe ceñirse a los estatutos de la propia organización sindical, expuso el abogado Marco del Toro.

En el Capítulo V del Consejo General de Vigilancia, de los estatutos del STPRM establece que es la instancia facultada para resolver los conflictos internos, y es el encargado de aplicar las sanciones debidas en caso de que se hayan violado parte de los estatutos.

Corresponde al Consejo, “suspender en su cargo a cualquier funcionario general, de conformidad con las facultades”.

Un comunicado interno del STPRM destacó su apoyo al dirigente y apuntó que “las 36 secciones sindicales de nuestra organización, manifestamos que la tranquilidad laboral que impera en todas nuestras áreas de trabajo y reiteramos nuestro apoyo a Carlos A. Romero Deschamps”.

A su vez, Omar Toledo Aburto, presidente de la Unión Nacional para el Desarrollo Profesional, Económico y Social de los Trabajadores de la Industria Petrolera, declaró que “es falsa y espuria, sin fundamento en toda legalidad la supuesta destitución de Romero Deschamps”.

Agregó que en todo caso si se va Romero, de acuerdo al estatuto que debe regir hasta el 31 de diciembre de 2019, “deberá llamarse a un suplente hasta la conclusión del periodo. Así también, para que surta efecto dicha expulsión, debe realizarse el procedimiento establecido en el Estatuto, es decir, una denuncia ante el Consejo General de Vigilancia, cosa que no ocurrió”.

Sobre este tema, la senadora panista Xóchitl Gálvez, integrante de la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la República, dijo que “no debe haber en este país persecución política. Lo que debe haber es aplicación de la ley, no sólo con Romero Deschamps, muchos líderes, quienes han abusado de las cuotas sindicales.

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