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Estamos en la antesala de una reforma electoral regresiva, advierten analistas
Políticos, académicos y exfuncionarios electorales manifestaron su preocupación de que la iniciativa de reforma electoral que se apruebe en las próximas semanas en el Congreso de la Unión sea para perpetuar la permanencia de Morena en el Gobierno, tal como ocurrió en tiempos del PRI.

En los próximos días, , Claudia Sheinbaum Pardo, presentará al Congreso de la Unión su iniciativa de reforma electoral. Foto: Archivo
A unos días de que se conozca el contenido de la iniciativa de reforma electoral que la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, presentará al Congreso de la Unión, políticos, académicos y exfuncionarios electorales manifestaron su preocupación de que sea regresiva, con el fin de perpetuar la permanencia de Morena en el Gobierno, tal como ocurrió en tiempos en el que el PRI gobernaba prácticamente todo el país y en los distintos niveles de gobierno.
Para Rodrigo Salazar Elena, investigador de FLACSO México, lo que se ha podido conocer de la propuesta de reforma electoral que enviará la jefa del Ejecutivo, indica que se trata de una intención totalmente consonante con lo que el gobierno actual ha planteado en otras áreas desde 2018: una serie de cambios a las reglas formales e informales dirigidos consistentemente a incrementar el control sobre las áreas de incertidumbre y balances institucionales, con el fin de mantenerse en el poder, con reglas que le favorezcan.
Desde su perspectiva, es clara la intención que Morena espera ya no necesitar aliados para reformar la Constitución.
El especialista lamentó que no se diera previamente un debate público con el fin de mejorar la representación y que de manera honesta se hubiera consultado a los expertos.
Por ejemplo, en lugar de suprimir la reelección inmediata se debió analizar por qué no se están dando los resultados que se esperaban.
En vez de suprimir la reelección por su impopularidad dogmática, tal vez sí se hubiera acompañado con un sistema de listas abiertas se habría propiciado una mayor cercanía entre votantes y representantes.
Atenta contra pluralidad
A su vez, el expresidente nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez, señaló que la reforma que se pretende realizar en las próximas semanas tiene la intención de lograr la regresión hacia un régimen de partido de Estado.
Al participar en el Panel de discusión “La propuesta de reforma electoral 2026” organizado por la Cátedra Internacional de Opinión Pública, dijo que de confirmarse lo que hoy es un temor fundado, constituirá el último de los clavos en el ataúd de la democracia mexicana, construida en los últimos 40 años con la participación de amplios sectores de la población.
“La pluralidad política que se construyó está en proceso de desaparición y será muy rápido”.
Desde su perspectiva, si desaparece la forma en que hoy se eligen a los legisladores plurinominales, ocurrirá, por ejemplo, en Aguascalientes, la fórmula que ganaría la elección de mayoría relativa sería Morena o del PAN, pero la primera minoría de ese estado sería, precisamente, el PAN o Morena. Eso se reproduciría en todos los estados.
Eso es una maniobra para aumentar la presencia de Morena en el Senado y no tener dificultad en lograr dos terceras partes para poder modificar la Constitución, aseguró.
Por ello respaldó la idea de que la intención del gobierno y Morena es asegurar la mayoría absoluta para no tener problemas con sus aliados el PT y el PVEM “que hoy los chantajean políticamente”.
Por otra parte, dijo que el objetivo de reducir el financiamiento público y la forma de repartirlo es para asegurar que Morena, al ser el partido que tiene más votos, siga siendo el que más presupuesto reciba.
Lo delicado del asunto, apuntó, es que además del presupuesto que obtenga vía la autoridad electoral, Morena contará con dinero proveniente de los gobiernos estatales y municipales.
“Hoy han utilizado los recursos públicos destinados a programas sociales como instrumento de control corporativo electoral, lo cual debe quitarse. Nos están regresando a los tiempos en que los grandes grupos de votantes eran controlados con las dádivas del gobierno y eso no debe ser así”
Por otra parte, destacó que la experiencia de otras reformas electorales muestra que el servicio profesional se integró con profesionales que no obedecían a una burocracia y hoy se busca que obedezcan al partido en el gobierno.
Sigue una ruta inédita
Rodrigo Morales Manzanares, exconsejero electoral del entonces IFE llamó la atención sobre la ruta inédita de la reforma electoral que se pretende concretar.
Dijo que nunca se había hecho a partir de los intereses del partido gobernante, sino para aliviar agravios de partidos perdedores.
Puso como ejemplo la reforma 1989-1990, que fue una reforma de procedimientos que consiguió la reconstrucción de la confianza mediante la creación del padrón electoral y la integración de las casillas electorales.
Con ello se recuperó la confianza ciudadana que se había lastimado considerablemente.
Asimismo, la reforma de 2007-2008 se hizo porque había que dotar de credibilidad a la autoridad electoral y contener una insana intervención de poderes fácticos.
Lo que se hizo fue regular la intervención de medios de comunicación y se acotó la intervención de los funcionarios para que no incidieran en las condiciones de equidad en la contienda.
Opinó que, si bien hasta ahora solo se puede especular sobre lo que contendrá la iniciativa, lo que sí está presente son los agravios de 2024 que significan un serio retroceso en la calidad de la organización y confianza de la contienda.
“Por supuesto que es necesaria una reforma, pero una que se haga cargo de los agravios de 2024, no una que solo considere el costo de los procesos electorales”.
Lo grave, remarcó, es que vamos sin un diagnóstico preciso de lo que pasó y qué es lo que es necesario mejorar.
En su opinión, se está erosionando la credibilidad del árbitro electoral y eso hay que detenerlo.
Atenta contra equidad
Por su parte Jorge Alberto Calles Santillana, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla planteó que se está siguiendo una ruta extraña para reformar el marco legal que rige las elecciones. Lo preocupante, señaló, es que parece que se busca eliminar las minorías y regresar la época de antes de los años noventa del siglo pasado, cuando ya se sabía quién iba a ganar, antes de que se celebraban las elecciones.
Lo delicado, mencionó, es que se quiere eliminar la equidad en la competencia y en lugar de reformarse mediante pactos políticos ahora es de otra manera.
También manifestó su preocupación por la presencia del crimen organizado en las elecciones.
En ese sentido recordó que en 2022 en la revista Nexos Héctor de Mauleón expuso que en 2021 el crimen organizado jugó un papel destacado y lo mismo ocurrió en las elecciones de 2024.
Puso como ejemplo de ello el caso del presidente municipal morenista de Tequila, Diego Rivera.
Otra cosa preocupante, según el académico, es qué va a pasar con los OPLE. Recordó que en Puebla el año pasado se recortó 25% de su presupuesto.
Destacó que una de las quejas ha sido que, si bien esas instancias surgieron con la idea de que el INE asumiera una acción federalizada de los procesos electorales, la realidad es que los gobernadores las controlan.
Lo delicado del asunto, indicó, es que estamos ante un esquema de mayor control gubernamental, lo cual contribuye a elecciones de Estado, donde las minorías tienen menos posibilidades de ganar, al competir con el partido en el gobierno y los aparatos de gobierno en los diferentes niveles.
En su opinión, estamos volviendo a un sistema de partido de Estado, pero más fuerte que puede generar crisis graves de gobernabilidad.
También planteó como un riesgo de la reforma que desaparezca el Servicio Profesional Electoral para que, en su lugar, cada elección haya una serie de espontáneos organizado elecciones, lo cual favorecerá el control del partido en el gobierno.




