Los enfrentamientos militares que suceden en México son comparables a los del conflicto en Colombia, lo que expone que los conflictos modernos se parecen a las guerras, exhibe Sam Tabory, de InSight Crime.

La Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) reportó que, mientras que los ataques armados contra el Ejército mexicano han disminuido significativamente durante los tres primeros años de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, en comparación con los últimos tres años del mandato de su predecesor, el número de ataques se mantiene en niveles históricamente altos.

La Sedena reportó 2,133 ataques armados contra los militares entre el 2010 y el 2012, durante los tres últimos años del expresidente Felipe Calderón, y 934 ataques entre el 2013 y el 2015, durante los primeros tres años de la administración de Peña Nieto.

A pesar de la considerable disminución, el número de ataques durante los tres primeros años de la administración fue más de dos veces y media mayor que durante los tres primeros años de la administración de Calderón. Del 2007 al 2009, la Sedena reportó sólo 361 ataques armados contra los militares.

Al analizar los datos comparativos en el caso de Colombia, entre el 2010 y el 2012, el Centro de Investigación y Educación Popular de Colombia (Cinep) reportó 1,204 enfrentamientos armados entre las fuerzas armadas colombianas y los grupos guerrilleros, un número inferior a los 1,737 enfrentamientos armados reportados entre elm 2007 y el 2009.

El investigador de InSight Crime destaca que si bien México es el doble del tamaño de Colombia, el hecho de que el número de enfrentamientos con el gobierno sea más o menos igual al que se presenta en el país sudamericano ratifica un aspecto fundamental sobre los conflictos modernos: que se parecen enormemente a la guerra en cuanto a su forma, aunque reciban otro nombre.

Si bien el pico de conflictos armados entre el Ejército y las organizaciones criminales de México que se presentó entre el 2010 y el 2012 puede ser cosa del pasado, la norma actual siguen siendo los históricamente altos niveles de enfrentamientos armados, que igualan o incluso exceden los niveles de conflicto en países supuestamente en guerra , concluye el analista.

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