En poco más de dos días de actividades por México, el papa Francisco ha dejado claras sus posiciones sobre temas como corrupción, narcotráfico, acumulación de riqueza, oportunismo y el olvido a los más necesitados, como son los migrantes.

Hermanas y hermanos, metámoslo en la cabeza: con el demonio no se dialoga. No se puede dialogar porque nos va a ganar siempre. Solamente la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar , expresó en una misa al aire libre en Ecatepec.

Tras su llegada el viernes por la noche al Hangar Presidencial, el pontífice ha tenido reuniones y encuentros el fin de semana con prácticamente todos los sectores de la sociedad, a los que ha expuesto sus ideales y de acuerdo con lo que les incumbe.

A los obispos de este país les correspondió el sábado uno de los discursos más duros del papa Francisco. Les exigió transparencia y no sucumbir ante el materialismo, así como no llevar a cabo acuerdos por debajo de la mesa. De tener diferencias, les pidió encararlas como hombres y cara a cara.

Después, de manera solemne, en el Palacio Nacional, con la clase política y empresarial del país, aseguró que los beneficios para unos cuantos alimentan fenómenos como la corrupción y el narcotráfico. Y, para marcar distancia, les recordó que son ellos los encargados de trabajar por los ciudadanos y garantizarles el acceso a vivienda y justicia real.

Se trata de un papa que, además, ha mostrado su acercamiento con la gente. Cuantas veces le han pedido salir de la Nunciatura en la noche para que otorgue la bendición, Jorge Bergoglio ha accedido.

Asimismo, el papa acudió a Ecatepec, una de las zonas más marginales del Estado de México.

Le dice a políticos

Privilegio para pocos es puerta para corrupción

En Palacio Nacional, y ante políticos mexicanos, el papa Francisco advirtió que el privilegio para unos pocos se transforma en terreno fértil para la corrupción, narcotráfico, exclusión, violencia, tráfico de personas, secuestro y muerte.

Un día después de su llegada al país en cuyo trayecto, dio un mensaje de consuelo a víctimas del motín en Topo Chico, Nuevo León , fue recibido muy temprano en Palacio Nacional por Enrique Peña Nieto.

Ante cientos de invitados, el sábado, entre políticos y representantes de los poderes de la Unión, el papa refirió que una riqueza de México es su juventud, pero advirtió que un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos y honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este bien común, acotó, que en este siglo XXI no goza de buen mercado .

El máximo jerarca católico externó que a los dirigentes les corresponde de manera especial ofrecer un acceso efectivo a vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva y paz.

Esto no es asunto de leyes que requieran actualizaciones y mejoras siempre necesarias, reconoció sino de una urgente formación de la responsabilidad personal de cada uno, con pleno respeto del otro como corresponsable en la causa común de promover el desarrollo nacional .

Francisco dijo que ésa es una tarea que involucra a todo el pueblo mexicano en las distintas instancias: tanto públicas como privadas, tanto colectivas como individuales. (Ana Langner y Mauricio Rubí)

Su llamado a los obispos

No se dejen corromper por riquezas y faraones

El Jefe de la Ciudad del Vaticano, el papa Francisco, instruyó a los obispos mexicanos a modificar el comportamiento de los dirigentes de la Iglesia católica, para que sea transparente, ajena al materialismo y cercana de los problemas sociales.

Durante un encuentro con los obispos de México, el sábado pasado, el papa los instó a ser transparentes: La Iglesia no necesita la oscuridad para trabajar .

Les demandó no dejarse corromper por el materialismo, ni por las ilusiones de acuerdos hechos por debajo de la mesa: No pongan su confianza en los carros y caballos de los faraones actuales , en alusión a la clase política.

A su vez, recomendó a los religiosos superar la distancia, frialdad e indiferencia, para atender a quienes buscan cercanía con la religión.

Demandó de los obispos un papel más activo frente a la amenaza que representa el narcotráfico para la sociedad mexicana.

Bergoglio llamó a los religiosos a reconocer la riqueza y fecundidad de los pueblos indígenas, así como enaltecer las raíces amerindias que han permitido la síntesis cristiana de comunión humana, cultural y espiritual forjada en México.

Para el jefe del Estado Vaticano, es necesario que se atienda a las personas migrantes que viajan hacia Estados Unidos, a través de la comunión con el episcopado estadounidense. Tantas familias se dividen y no siempre la integración en la presunta tierra prometida es tan fácil como se piensa . (Ana Langner y Mauricio Rubí)

Su mensaje a los feligreses

Son tres las tentaciones que destruyen

Ecatepec. Al oficiar misa en este municipio, el papa Francisco habló de tres tentaciones a las que todos están expuestos: riqueza, vanidad y orgullo.

Alertó de la riqueza como tentación, adueñándose de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos sólo para los míos , dijo que es tener el pan por el sudor de otro o hasta de su vida.

Esa riqueza prosiguió es el pan con sabor a dolor, amargura y sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta, es el pan que se da de comer a los propios hijos, dijo.

De la vanidad indicó que es esa búsqueda de prestigio con base en la descalificación continua de los que no son como uno; una búsqueda exacerbada de esos minutos de fama que no perdona, atajó.

Y sobre el orgullo, indicó que es ponerse en un plano de superioridad, sintiendo que no se comparte la común vida de los mortales. El papa externó que son tres tentaciones que buscan degradar y destruir.

Ante unas 350,000 personas convocadas a una misa en el Centro de Estudios de Ecatepec, pidió a los fieles estar en primera línea en los esfuerzos para mejorar la situación de los que sufren necesidades.

Llamó a estar en todas las iniciativas que ayuden a tener oportunidades en México, donde no haya necesidad de emigrar para soñar, donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar, donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos, el oportunismo de unos pocos.

Una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños destruidos en las manos de los traficantes de la muerte . (Ana Langner y Mauricio Rubí)