No se necesitan más instituciones que vayan a combatir la corrupción, sino evitar que las que ya se han creado con ese fin se desvirtúen o alejen de los objetivos para los que fueron pensadas, coincidieron funcionarios federales y académicos.

En la mesa inaugural del 6º seminario Internacional Poder, Corrupción e Impunidad, tanto Lourdes Mendoza, coordinadora de la Red por la Rendición de Cuentas, como Mauricio Merino, investigador del CIDE, insistieron en que uno de los mayores problemas y que se ha hecho patente en las últimas semanas es el oportunismo de los actores políticos para generar espacios que dan lugar a prácticas de corrupción.

No es suficiente con modificar la manera en que funcionan las instituciones, sino un cambio de actitud en actores políticos y funcionarios para poder combatir la corrupción en el país insistió Guillermo Cejudo, secretario académico del CIDE

Más allá de lo que ya se tiene a nivel federal, agregó Lourdes Mendoza, es urgente implementar estructuras que desde el nivel estatal coadyuven a complementar los sistemas federales que están a medias.

En ese sentido continuó Francisco Javier Acuña, presidente del INAI, quien subrayó que la transparencia no resolverá los problemas de corrupción en el país, si a la par no se fortalecen los tres pilares del Sistema Nacional Anticorrupción.

Mauricio Merino recalcó que las presiones de la corrupción y opacidad con que se manejan los actores políticos se pueden rastrear en el Sistema Nacional de Elecciones.

“Sugiere cambios en pleno proceso electoral y quieren modificar las reglas del jugo, cuando el juego ya comenzó”, manifestó.

“Estamos viendo cómo se juega, en mi opinión de manera irresponsable, con las tragedias de septiembre para hacer rapiña política y económica del proceso de reconstrucción nacional”, subrayó.

Por ello, llamó a que sea desde la sociedad donde arranque el proceso de combate a la corrupción.

Con él coincidió Lorenzo Córdova, presidente del Consejo General del INE, quien recordó que se debe partir de una política de Estado en materia de cultura cívica, “de manera horizontal, plural y con objetivos de largo plazo” para combatir el problema de la corrupción.

“No porque la corrupción sea un dato cultural, un fenómeno cultura, no coincido con esa idea, sino porque la cultura democrática es y debe ser por definición refractaria a la corrupción”, dijo.

Por otro lado, agregó que a pesar del descontento que hay contra la democracia, lo cierto es que sin un sistema democrático que lleva 27 años en construcción, las reformas en materia de transparencia, anticorrupción y fiscalización, pilares del Sistema Nacional Anticorrupción, no se hubieran dado.

Y, a pesar de que Lourdes Mendoza, insistió en que México está lejos de que las leyes que dieron vida a los sistemas nacionales en la materia “se cumplan a cabalidad y se traduzcan en un cambio político de fondo”, Arely Gómez, secretaria de la Función Pública, sostuvo que el gobierno federal está comprometido en que no haya soluciones “cosméticas para enfrentar la corrupción”.

erp