Al igual que otras naciones de Centroamérica, en México, los grupos criminales lograron suplantar las funciones del Estado durante la emergencia provocada por el Covid-19, ello al emplear medidas para obligar a las personas a mantenerse en confinamiento y al entregar recursos o poner a disposición de la población servicios básicos, indica el Informe Mundial sobre Drogas 2021.

El análisis de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), explica que durante el 2020 se logró identificar la entrega de paquetes con las siglas de los cárteles, y ayudas sociales por parte de integrantes del crimen organizado, con el fin de ganarse a la población y buscar relevos generacionales para sus organizaciones.

La ONU advierte que, a raíz de la crisis generada por la pandemia, el crimen organizado aumentará su presencia entre la población de menos recursos.

El informe mundial apunta, a su vez, que pese al confinamiento durante 2020, los cárteles mexicanos se mantuvieron a la cabeza en el tráfico de fentanilo a Estados Unidos, con el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación como los principales grupos implicados en el tráfico de dicha droga al país vecino.

“El control de los puertos del Pacífico del país es de importancia clave para los traficantes (...) El Cártel de Sinaloa está activo en muchos de los puertos del Pacífico del país, mientras que el Cártel de Jalisco Nueva Generación está activo en varios de los puertos del Pacífico sur del país”, añade el documento.

Asimismo, se resalta que México se mantiene como un importante país de tránsito de fentanilo, así como un país de origen, ya que el Cártel de Sinaloa se posiciona como uno de los principales responsables de la fabricación ilícita de esa droga.

Mientras que en el mercado de la metanfetamina, nuestro país aparece como uno de los principales productores a nivel global.

maritza.perez@eleconomista.mx