La intención del presidente Andrés Manuel López Obrador de concretar una militarización de la seguridad pública del país, al pasar el control de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), traerá consigo un mayor debilitamiento de las instituciones de seguridad, especialmente de las policías, además de una menor rendición de cuentas en la materia, opinaron expertos.  

Lisa Sánchez, directora General de México Unido Contra la Delincuencia, organización integrante del colectivo #SeguridadSinGuerra, que suma más de 300 organizaciones y personas que buscan revertir la militarización de la seguridad pública, llamó a reconocer que hay evidencia suficiente para sostener que entre más tareas de seguridad pública se le dan a las Fuerzas Armadas, habrá más debilitamiento de las instituciones de seguridad, ya que “entre más tareas de seguridad le das a los militares, peores policías tienes”.

Lo cual se suma a un menor financiamiento, menos profesionalización y menos observación. En general, dijo, se podría presentar una baja en la prioridad, tanto a nivel federal como local, del desarrollo policial.

Más militares en las calles no significa más seguridad, ya que se ha observado que un mayor número de soldados no reducen los delitos de alto impacto como los homicidios y, al contrario, dijo, se llega a generar el famoso efecto cucaracha que extiende la violencia por todo el país.

La activista indicó que la implicación que tendría la propuesta esbozada por el presidente es menor transparencia en el uso de los recursos de seguridad pública y nacional, así como menor rendición de cuentas sobre la efectividad de las acciones, capacitación y cumplimiento de la ley, debido a que las Fuerzas Armadas tienen la capacidad de clasificar toda su información y ocultarla del escrutinio público.

Más militarización

Por su parte, Eunice Rendón Cárdenas, exsecretaria Ejecutiva Adjunta del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, coincidió que desde un inicio la estrategia del presidente López Obrador ha sido la militarización de la seguridad pública, lo cual quedó firme con la creación de la Guardia Nacional que, desde su nacimiento, ha tenido en su ADN a los militares.

Por ello, añadió que ante la evidente militarización de la seguridad pública, se debe priorizar el buscar que exista un tema de proximidad ciudadana, que implica un acercamiento real de los integrantes de nueva posible fuerza militar con la ciudadanía.

Finalmente (los militares) están capacitados para otro tipo de actitudes y ahora al tener esta tarea como su principal, hay una formación que falta y se debe fortalecer”, explicó.

Además de que lamentó que el propio presidente se ha olvidado de su promesa más fuerte en la materia, que fue ir a las causas que generan violencia y delitos “y eso se llama prevención social de la violencia y el delito y creo que no ha habido recursos para eso.

“Creo que también lo hace ahora, (el cambio en la GN) porque el tema de seguridad sigue siendo un reto y no se han visto mejoras muy grandes en la materia (…) entonces yo creo también es en razón de eso, que él cree que si ya apostó por lo militar se debe apostar por completo”, dijo.

Por la mañana de ayer, el presidente López Obrador anunció que propondrá al Congreso de la Unión tres iniciativas, una de ellas para que el mando de la Guardia Nacional se transfiera de la Secretaría de Seguridad federal a la Sedena.

“No quiero que suceda lo que pasó con la Policía Federal, que se integró y se echó a perder al grado que está preso el que fue secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón, y además esa policía no cumplió, no actuó con el profesionalismo, no tuvo el apoyo que necesitaba, los elementos tenían que acampar, vivir en hoteles, en situaciones lamentables”, argumentó.

politica@eleconomista.mx