La primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación amparó a la actuaria Mariana Díaz Figueroa, que fue rechazada por su discapacidad en una oferta de trabajo publicada por la cadena Nacional Hispana Hoteles, en la página electrónica de una universidad privada.

De acuerdo con la resolución de la Corte, la sola publicación de la oferta de trabajo conlleva a la exclusión de quienes forman parte del sector que padece una discapacidad. Desde el 2010 Mariana Díaz Figueroa trabaja en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Los ministros expusieron que dentro de los diversos requisitos que se indicaron en la oferta laboral, expresamente se estableció lo siguiente: La vacante contempla la contratación de personas con discapacidades: No .

La Primera Sala de la Corte estimó que es evidente la exclusión de personas discapacitadas para una labor que, atendiendo al contenido y fin que se advierte de la misma, se dirige a quien cubre un determinado perfil académico, lo que lleva a entender claramente que la labor es de carácter intelectual y no físico.

Ante esta determinación, se revocará la sentencia recurrida y deben devolverse los autos para el efecto de que, de conformidad con lo establecido, se resuelva y determine, en términos del artículo 1916 del Código Civil del Distrito Federal, el monto de la indemnización correspondiente por daño moral, provocado por la empresa demandada.

El artículo prevé categóricamente que ante la producción de un daño moral, ante hechos u actos ilícitos, el responsable estará obligado a repararlo mediante una indemnización de dinero, con independencia de la existencia de daño material, tanto en responsabilidad contractual como extracontractual.

Condicionar a determinados requisitos, para efectos de la procedencia de la acción de daño moral que produce una discriminación, sería avalar la publicación y difusión de expresiones que no son deseables en un Estado constitucional y social de Derecho como lo es México y que esta sala estimó como discursos discriminadores o excluyentes.

ana.langner@eleconomista.mx