El estado de Tamaulipas, reducto de los cárteles de del Golfo y Los Zetas, se convirtió en la pesadilla de la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR) del 2006 al 27 de noviembre del 2012, al ser donde sufrió el mayor número bajas en comparación a otras 11 entidades donde desplegó personal naval a combatir al crimen organizado y grupos del tráfico de droga.

De acuerdo con un informe vía transparencia de la dependencia naval, ésta desplegó tropas permanentes en: Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Morelos, Coahuila, Veracruz, Nayarit, Zacatecas, Tabasco, Sinaloa, Baja California Sur y Jalisco, en las que tuvo un total en el periodo mencionado de 50 bajas.

Muertos en enfrentamientos o escaramuzas con sicarios de los cárteles: El Pacífico, Sinaloa, del Golfo, Los Zetas, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Cárteles Unidos, Cártel de Jalisco Nueva Generación, La Barredora, La Empresa, El Cártel Independiente de Acapulco y otros pequeños grupos que se autodenominaban como socios o independientes.

Sin embargo fue en Tamaulipas donde la SEMAR, perdió más infantes de marina al ser abatidos por las balas de los grupos criminales 21 de ellos, que representa el 42% del total de los 50 muertos, siguiendo Veracruz con nueve, Guerrero con siete y el resto de las entidades mencionadas rondaron entre uno y dos muertos, según el reporte.

Entre el total de los marinos que fueron muertos durante la campaña emprendida por el expresidente Felipe Calderón, en enfrenamientos o venganzas por parte de los sicarios de los grupos de delincuencia organizada, se cuentan 30 elementos con grado de Clase, 10 Marinos, ocho Oficiales y dos Capitanes.

Ante los decesos las familias e hijos de los marinos caídos en servicio, quedaron protegidos por el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM) y el Banco del Ejército (BANJERCITO), de acuerdo a las leyes castrenses que impera en la SEMAR.

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