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Opinión

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Trump y Carter, en Irán

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

El 4 de noviembre de 1979 la embajada de Estados Unidos en Teherán fue asaltada, y 125 diplomáticos, miembros de seguridad y funcionarios fueron secuestrados por miles de jóvenes en represalia al ingreso del sha Mohamed Reza Palevhí a Nueva York, el 23 de octubre, para ser atendido de leucemia.

A principios de ese año el sha dejaría el poder y se convertiría en una especie de paria indeseable para muchos países. Viajó a Egipto, Marruecos, el Caribe, México y finalmente a Estados Unidos.

El ayatolá Jomeini pidió a Ebrahim Yazidi, un influyente asesor del clérigo durante su exilio en Francia, que negociara con los jóvenes el desalojo de la embajada; ya lo había hecho el 14 de febrero de ese año con un grupo de manifestantes que intentaron ingresar a la legación estadounidense.

Algo ocurrió durante el traslado de Yazidi hacia la embajada; lo más probable fue el cambio de opinión del ayatolá.

De nada sirvió la intervención de Yazidi. Diplomáticos, personal de seguridad y funcionarios estadounidenses permanecieron secuestrados durante 444 días.

El ayatolá Jomeini ganó popularidad durante el secuestro de diplomáticos estadounidenses. “De un plumazo, el clérigo consiguió unir a la nación contra un enemigo común (Estados Unidos), neutralizó a la oposición interna a todos los efectos y logró que el sistema teocrático que deseaba instaurar contara con el respaldo de la abrumadora mayoría de los votantes” (Rey de reyes, Scott Anderson, ediciones Península).

Algo similar ocurrió con la popularidad del entonces presidente Jimmy Carter, pero solo en el corto plazo. Scott Anderson recuerda que Carter tenía 25% de popularidad cuando ocurrió el secuestro; en pocos días se disparó a 50% y en el Capitolio cerraron filas con las decisiones que tomó.

Carter sabía que si le abría las puertas de Estados Unidos al sha la embajada podría ser asaltada. “¿Qué me van a aconsejar que haga si toman la embajada y convierten a nuestros hombres en rehenes?”

Yazdi también lo advirtió: “Están abriendo la caja de Pandora”.

¿Por qué la obsesión de aceptar al sha en Estados Unidos por parte de Carter? David Rockefeller y Henry Kissinger presionaron al presidente para que lo hiciera.

El asalto a la embajada terminó por convertirse en el final de la carrera política de Carter.

Ebrahim Yazdi renunció al ministerio de Exteriores en protesta por el secuestro de los estadounidenses.

2026 no es 1979, pero la popularidad de Donald Trump podría ingresar a un pantano en caso de que el escenario bélico continúe presionando a la economía. La guerra se prolonga, y hay desesperación en el presidente estadounidense, pero también en Netanyahu. Ambos piden apoyo a sus aliados.

Lo que ha quedado demostrado a lo largo de las últimas tres semanas es que Trump ha unificado su objetivo con el del primer ministro israelí: cambiar al régimen iraní.

Ya no habla de enriquecimiento de uranio ni de desarrollo de misiles por parte de Irán. Ahora impone tregua a su ultimátum y sigue buscando a la Delcy Rodríguez entre los ayatolás.

La sola referencia a la sanguinaria Rodríguez revela el componente de desesperación que mantiene en shock a Trump.

Cuando Trump contradice a Trump la confianza en el presidente de Estados Unidos cae al vacío.

Trump maneja la guerra como si los misiles fueran aranceles. El viernes le impuso el ultimátum a Irán como en su momento lo hizo a los europeos con los aranceles. ¿O qué decir de la sanción arancelaria a Canadá y México por el fentalino?

Ayer mencionó que él junto al “ayatolá” serán los vigías del estrecho de Ormuz. No sabemos si se refirió a Mojtaba Jamenei o algún otro. Tres semanas atrás pensaba que la Delcy Rodríguez iraní era el hijo del sha Reza Pahlaví.

¿Cuándo saldrá Trump del estado de shock?

Trump debería mirar a Irán a través de Carter.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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